Con el fin de controlar el sobrepeso, la obesidad y las enfermedades crónicas asociadas, el consumidor hace una revisión cuantitativa y no cualitativa de las calorías presentes en los alimentos sin tener en cuenta que la clave para tener una dieta saludable es la calidad y el balance de los ingredientes contenidos en estos alimentos.

Por ejemplo, los carbohidratos son esenciales en una dieta saludable, en especial los complejos que ayudan a alcanzar las necesidades diarias de energía aportando fibra y ayudando a controlar el consumo de azúcar.

Dentro de los carbohidratos complejos se encuentran los almidones resistentes, llamados así por su resistencia a la digestión en el intestino delgado, considerándose como almidones de lenta digestión y fuente de fibra. Estos han sido avalados como un carbohidrato benéfico por autoridades de salud pública y organizaciones internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Academia Estadounidense de las Ciencias.

Más de 120 estudios publicados de carácter científico publicados en la última década han demostrado que los almidones resistentes provenientes de maíz de alta amilosa, contribuyen de manera específica al metabolismo y a la salud digestiva.

Estos almidones adquieren características de fibra dietaria (prebiótica), además de fermentarse en el intestino grueso produciendo entre otros, ácidos orgánicos y ácidos grasos de cadena corta.

Esta característica especial ha mostrado muchos beneficios que se resumen en:

• Manejo de la respuesta insulínica por medio del mejoramiento de la respuesta glicémica
• Mejoramiento de la salud intestinal por sus características de fibra dietaria (Prebiótica).
• Reducción de riesgo de enfermedad cardiovascular y síndrome metabólico como resultado de cambios en el perfil lipídico sanguíneo.
• Aumento de la saciedad y reducción del consumo de energía que se traduce en una ayuda para el control del sobrepeso y la obesidad.
• Aumento en la absorción de micronutrientes especialmente calcio.
• Complementación de terapias de rehidratación oral para el manejo de episodios diarreicos especialmente en niños.
• Reducción del aporte de calorías en los alimentos que lo contiene, contribuyendo al control del peso corporal.


En la actualidad, los productores de alimentos se han preocupado por trasladar esta información al consumidor. Es por esto que de la mano de entidades regulatorias se han adelantado trámites para la aprobación de declaraciones para productos que contengan este tipo de almidones alrededor del mundo.

En el caso de Colombia, la Sala Especializada de Alimentos y Bebidas – SEABA, ofreció en el 2009, un concepto positivo para utilizar almidones resistentes como ingrediente para alimentos y utilizar declaraciones referentes a fibra en los productos que los contengan.

Por:
Juliana Gómez, especialista de Desarrollo de Mercados.
Zulma Ramírez, nutricionista y dietista.