La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) puso en marcha un proyecto de emergencia para ayudar a los países de América Latina y el Caribe a luchar contra la propagación del marchitamiento por Fusarium, una enfermedad fúngica que puede destruir los cultivos de banano y que recientemente fue detectada en 175 fincas bananeras de Colombia.

La enfermedad, causada por la cepa más reciente TR4 (Tropical Race 4) del hongo Fusarium oxysporum, afecta la producción de muchas variedades de plátanos y bananos, incluyendo la Cavendish, una de las más populares en el mercado mundial. La cepa TR4 daña las raíces y los tallos de la planta y, aunque no es perjudicial para la salud humana, puede provocar pérdidas de rendimientos del 100 %.

Cabe destacar que Ecuador es el mayor exportador de banano del mundo, sin embargo, Colombia, Costa Rica y Guatemala no se quedan atrás. Por ello, si la enfermedad se propaga, tendría efectos devastadores para los agricultores y sus familias en toda la región.

“El papel de los bananos para proveer de alimentos e ingresos familiares en esta región no debe ser subestimado. En varios países, este cultivo tiene importancia económica a escala nacional, ya que se trata de un importante bien de exportación”, afirmó Julio Berdegué, subdirector general de la FAO y Representante Regional para América Latina y el Caribe.

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¿En qué consiste el plan?

Primero hay que entender que el TR4 es un patógeno que puede transmitirse a través del transporte de material vegetal infestado, suelo contaminado, agua u otros medios físicos como zapatos, herramientas y neumáticos. Una vez establecido, el patógeno permanece en el suelo durante décadas y actualmente no hay forma de erradicarlo completamente.

Sin embargo, hay estrategias que pueden ser eficaces para limitar la propagación de la enfermedad:

·         Implementar medidas preventivas y fitosanitarias adecuadas.

·         Establecer un entorno normativo favorable.

·         Sensibilizar.

·         Crear alianzas entre múltiples interesados.

·         Colaborar con el sector privado y los pequeños agricultores.

·         Apoyar una mayor biodiversidad (la variedad de banano Cavendish abarca cerca del 47 por ciento de la producción mundial).

·         Mejorar el uso eficaz de los recursos genéticos.

·         Desarrollar programas de gestión y de recuperación tras la enfermedad.

·         Mejorar la vigilancia y adopción de medidas tempranas.

“Este proyecto de emergencia ayudará a los países a elaborar planes de acción regionales y nacionales, aumentando sus capacidades para prevenir, diagnosticar, vigilar y contener los brotes, así como para concienciar y difundir información entre las comunidades agrícolas. Los gobiernos nacionales, como los de Ecuador y Colombia, están aportando un liderazgo activo e inteligente, y nosotros los apoyamos firmemente”, afirmó Berdegué.

Además, el nuevo proyecto sobre el TR4 para América Latina y el Caribe apoyará una mayor colaboración e intercambio de experiencias entre los países de la región. Estas actividades se llevarán a cabo bajo el liderazgo de los gobiernos nacionales, en un esfuerzo coordinado con las instituciones fitosanitarias pertinentes, incluidas las organizaciones nacionales y regionales de protección fitosanitaria.