Esta solución, desarrollada por investigadores del MIT, permite fortificar alimentos por medio de micronutrientes como el hierro y la vitamina A.

Alrededor de 2.000 millones de personas en todo el mundo sufren de deficiencias de micronutrientes claves. Dos millones de niños mueren de estas deficiencias cada año, mientras otros desarrollan ceguera, anemia y problemas cognitivos.

Sin embargo, el simple hecho de añadir vitamina A o hierro a los alimentos generalmente no funciona bien. La vitamina A es muy sensible al calor y puede degradarse durante la cocción, y el hierro puede unirse a otras moléculas de los alimentos, dándoles un sabor metálico.

Para evitar lo anterior, el equipo de investigadores empleó el polímero conocido como BMC, que ya se utiliza en suplementos dietéticos y que en los Estados Unidos está clasificado como “generalmente seguro”.

Los investigadores consiguieron encapsular 11 micronutrientes diferentes, incluyendo zinc, vitamina B2, niacina, biotina y vitamina C, así como hierro y vitamina A en este polímero, además de encapsular combinaciones de hasta cuatro de los micronutrientes juntos.

Las pruebas de laboratorio demostraron que los micronutrientes encapsulados no sufrían daños después de ser hervidos durante dos horas. La encapsulación también protegía los nutrientes de la luz ultravioleta y de los productos químicos oxidantes, como los polifenoles, que se encuentran en las frutas y las verduras.

 Cuando las partículas se expusieron a condiciones muy ácidas (pH 1,5, típico del pH del estómago), el polímero se volvió soluble y se liberaron los micronutrientes.

Con base en lo anterior, la entidad responsable de este desarrollo espera llevar a cabo ensayos clínicos en países en desarrollo donde las deficiencias de micronutrientes son comunes.

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