Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la contaminación de alimentos provoca al año “la muerte de dos millones de personas, la mayoría niños”, y la presencia de “bacterias patógenas, virus, parásitos o sustancias químicas en los alimentos son las responsables de más de 200 enfermedades”. El reto es elevado, ya que cada año deben hacerse frente a nuevas amenazas.

zanahorias

De acuerdo con la OMS, se producen cambios en la producción, distribución y consumo de alimentos; aparecen nuevos y emergentes patógenos; y aumenta la resistencia a los antimicrobianos. Pero, ¿cómo evitarlo?:

  1. Mantener una higiene adecuada, sobre todo un eficaz lavado de manos. Suelo, agua, animales y personas pueden albergar microorganismos, así como manos, trapos de cocina y utensilios como tablas de cortar. El contacto, aunque sea mínimo, puede conllevar la transferencia a los alimentos.
  2. Separar los crudos de los cocinados. Carnes rojas, de ave, pescado y sus jugos pueden contener patógenos que pueden llegar a otros alimentos durante la preparación. Es lo que se conoce como contaminación cruzada. Para evitarla, debe impedirse que entren en contacto, bien de forma directa o indirecta (a través de manos o utensilios).
  3. Cocinar los alimentos de manera completa. La cocción es uno de los métodos capaz de eliminar casi todos los microorganismos patógenos. Someter el interior de los alimentos a temperaturas de 70 ºC ayuda a garantizar la seguridad.
  4. Mantenerlos a temperaturas seguras. A temperatura ambiente, los alimentos tienen mayor riesgo de albergar patógenos. A menos de 5 ºC y a más de 60 ºC, el crecimiento microbiano se ralentiza. Por tanto, debe evitarse la zona de peligro (entre los 5 ºC y los 60 ºC o 65 ºC).
  5. Usar agua y materias primas seguras. Prestar atención a las materias primas, así como adoptar medidas como el lavado y el pelado, reducen el riesgo de intoxicación.