A temprana edad, Julián Oquendo se dio cuenta que, de sus tres hermanos, era quien tenía la actitud de emprender, que había nacido con esta capacidad. En su juventud vendió naranjas que le traía un amigo de una finca.

Luego, se hizo cargo de empresas familiares que lo empezaron a formar como hombre de negocios.

Estuvo en este tema hasta que su espíritu emprendedor lo hizo encontrarse con Hatsu, un producto que fue conceptualizado desde el principio después de haber planeado la importación de un tequila y un té, ambos desde Estados Unidos, pero que finalmente no se ejecutó.

Fueron alrededor de ocho meses los que se necesitaron para establecer el plan de desarrollo de la marca. El punto cero del producto fue más o menos en marzo de 2009, cuando se empezó a conceptualizar y a desarrollar el plan de negocio hasta diciembre de ese año.

Julián Oquendo

Hatsu significa principio en japonés y para Oquendo, se diferencia de sus competidores por su concepto, diseño, empaque y hasta comunicación, pero, sobre todo, por la filosofía detrás del té.

Oquendo es uno de los personajes revelación de la industria, porque sus ventas casi que se han triplicado en tres años. Pero también, porque su estilo de liderazgo es distinto y fresco. Para él es importante que haya personas que cumplan con el trabajo y se exijan al 100%, a su vez que mantengan un equilibrio entre su vida profesional y su aspecto espiritual, físico, emocional, de salud y familiar.