La creación de nuevas tecnologías para la tecnificación de los alimentos, se ha convertido en un tema de debate.

Por un lado, la industria busca aumentar la producción de insumos para suplir la demanda de alimentos a futuro y contribuir a una agricultura sustentable con el uso de Organismos Genéticamente Modificados (OGM); mientras que por el otro, parte de la industria cree que la aplicación de ingeniería genética no es una herramienta viable para innovar en productividad.

Por esta razón, diversos estudios en pro y contra de está práctica se han presentado para determinar las consecuencias que puede traerle a la industria.

Uno de ellos es el estudio “Alimentando al mundo sin organismos genéticamente modificados (OGM)” de Environmental Working Group, organización sin ánimo de lucro que se especializa en la investigación del área ambiental en los EE.UU. Ellos advierten que los OGM, contrario a lo que muchas compañías creen, no incrementan la seguridad alimentaria, ni el rendimiento de productividad de alimentos, pues afectan gravemente al ecosistema por el uso de recursos.

Según el informe “los métodos tradicionales superan en producción a los cultivos transgénicos en los lugares donde más importa y no hay ninguna diferencia de rendimiento en producción; en cambio los transgénicos han tenido que utilizar herbicidas más tóxicos para controlar las ‘supermalezas’ ”.

De otro lado, en la segunda edición de OGM Myths and Truths, libro co-escrito por los ingenieros géneticos John Fagan y Michael Antoniou junto con el investigador Claire Robinson, se explicó que “el debate sobre los OGM está lejos de haber terminado, como afirman algunos defensores. La evidencia de riesgo y daño real de los alimentos y cultivos transgénicos para la salud y el medio ambiente ha crecido en los últimos años. Los transgénicos no son necesarios para alimentar al mundo, hay muchos y mejores formas de asegurar un suministro de alimentos seguro y sostenible”

En este sentido, IAlimentos le presenta los mitos y realidades de las OGM que pueden aclarale el panorama en el tema que genera polémica por estos días.

Mito: Los cultivos transgénicos son una extensión de la mejora natural y no suponen riesgos diferentes de las plantas cultivadas de forma natural.

Según los anteriores estudios, el uso excesivo de recursos como el fertilizante y el herbicida pueden tener efectos graves sobre la salud en el tiempo, como la toxicidad hepática y renal.

Realidad: Estados Unidos pone lupa a los OGM.

Recientemente la Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó la Ley de Etiquetado de Alimentos Sanos y Seguros de 2015 (Safe and Accurate Food Labeling Act of 2015) que entrará en vigencia en julio de 2016 para que toda la industria la implemente en sus productos con OGM, según las normas establecidas en el etiquetado de la FDA y con el fin de garantizar seguridad al consumidor.

Mito: Transgénicos son clave para aumentar la producción de alimentos en el mundo.

De acuerdo a los informes, a pesar de la masiva inversión que se les ha dado a los cultivos con OGM, durante los últimos 20 años, la cantidad de producción sólo ha crecido un 20%. Los OGM no pueden resolver el problema del hambre en el mundo, sino que distraen la atención de sus verdaderas causas: la pobreza, la falta de acceso a los alimentos y, cada vez más, la falta de acceso a la tierra para cultivarlos.

Realidad: Los productos transgénicos son fuertemente juzgados en Europa.

La prohibición de alimentos transgénicos está tomando fuerza en Europa. Recientemente el Gobierno Escocés decidió unirse a los 10 países que tienen algún tipo de restricción o prohibición a estos productos, presentando una solicitud para excluir cualquier autorización para el cultivo de los OGM, incluyendo la variedad de maíz transgénico aprobado por la Unión Europea (UE) y otros seis cultivos que están a la espera de autorización.

Dato: Los países que pertenecen a está tendencia son: Austria, Polonia, Grecia, Hungría, Francia, Italia, Luxemburgo, Alemania, Bulgaria e Irlanda.