Los precios internacionales de los alimentos alcanzan su máximo histórico

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO, informó que el índice de precios de los alimentos se situó en 17,9 puntos en el mes de marzo, lo que representa un aumento de 12,6% en comparación a febrero.

De acuerdo con la entidad internacional, este último aumento obedece a los nuevos máximos históricos de los subíndices de los aceites vegetales, los cereales y la carne, mientras que también subieron notablemente los del azúcar y los productos lácteos.

El alza en los precios de trigo y cereales a nivel mundial fue impulsada en gran medida por las perturbaciones relacionadas con el conflicto de las exportaciones de Ucrania y, en menor medida, de la Federación de Rusia. La probable pérdida de exportaciones de la región del Mar Negro agravó la ya escasa disponibilidad mundial de trigo.

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Por otra parte, el índice de precios de la carne se situó en un promedio de 120,0 puntos en marzo, lo que supone un alza de 5,5 puntos (un 4,8 %) desde febrero, con lo que también alcanzó un máximo histórico. En marzo, los precios de la carne de cerdo registraron el aumento mensual más acusado registrado desde 1995, a causa de la escasez de la oferta de cerdos de matanza en Europa occidental y a una subida repentina de la demanda interna con motivo de las próximas festividades de Pascua.

Los precios internacionales de la carne de aves de corral se reforzaron, impulsados por la disminución de los suministros en los principales países exportadores tras los brotes de gripe aviar, así como por la imposibilidad de Ucrania de exportar carne de aves de corral en medio del actual conflicto. Los precios de la carne de bovino también se reforzaron, al persistir la escasez de la oferta de ganado listo para el sacrificio en algunas de las principales regiones productoras mientras que la demanda mundial se mantuvo elevada.

De igual forma, se debe resaltar que el aumento en los precios de los alimentos pone en jaque a las economías occidentales, pero sus efectos son especialmente devastadores en países de bajos recursos económicos, donde la compra de los productos más básicos absorbe casi todo el presupuesto de las familias y cualquier encarecimiento afecta directamente a su alimentación.

Recientemente, el Programa Mundial de Alimentos alertó de que la escalada de precios en Oriente y el norte de África, muy dependientes de las importaciones, está llevando al límite a la población. Según la FAO, cerca de 50 países dependen significativamente de Ucrania y Rusia para cubrir más del 30% de sus importaciones de trigo.