La industria de los jugos ha venido sufriendo una crisis de identidad derivada de las campañas por aumentar el valor nutricional del producto.

En la última década, la industria de jugos y bebidas similares, ha venido sufriendo una crisis producto de nuevos factores que se tienen en cuenta al momento de hacer la compra. Los niveles de azúcar y el contenido de los ingredientes artificiales son ahora claves para los consumidores.

Así lo demostró el estudio de Mintel sobre jugos en Estados Unidos, donde la mayoría de consumidores afirmó haber disminuido la compra de jugos en aras de reducir su consumo de azúcar.

Las cifras

En el año 2020, el mercado de los jugos sufrió un aumento considerable en su demanda, algo extraño para esta industria que desde hace algunos años viene sufriendo fluctuaciones interanuales.

Factores como la compra de productos con beneficios inmunológicos durante el inicio de la pandemia, el aumento general del tiempo en casa y los horarios de escolarización a distancia influyeron para que este mercado cerrara el año con un crecimiento del 10,6% en ventas totales de los jugos.

Sin embargo, la realidad de la industria, es que entre los años 2015 y 2019 este mercado disminuyó un 3.6%. Adicionalmente, el mercado de los batidos listos para beber (RTD, por sus siglas en inglés), ha experimentado importantes pérdidas en sus ventas interanuales, con un mercado total que ha caído por debajo de los 1.000 millones de dólares desde 2016.

A pesar de que algunas empresas pueden innovar y satisfacer las nuevas necesidades de consumo, ya sea garantizando las necesidades vitamínicas o con mayores beneficios adicionales,  la realidad es que el mercado volverá a su declive previo a la pandemia.

Compañías como PepsiCo han iniciado la venta de todos sus portafolios  de jugos con el fin de alinearse con estas nuevas tendencias. Algunas, han optado por abandonar las marcas a las unidades de servicio de bajo rendimiento y así enfocarse en aquellas de mayor crecimiento. La semana pasada, Molson Coors anunció que dejaría de comercializar 11 marcas de nivel económico para centrarse en la creación de su cartera de bebidas gaseosas.

Deberá la industria de los jugos y bebidas similares buscar nuevas formas de acercarse al consumidor con el fin de refrescar la oferta y la percepción de esta categoría para que cumplan la funcionalidad contemporánea de animar a los consumidores a mantener los productos en su rutina en el futuro; tres de cada cinco consumidores están de acuerdo en que la adición de beneficios funcionales les animaría a comprar más jugos.