Uno de los principales aprendizajes que nos ha traído el COVID-19 es la importancia de trabajar conjuntamente, y en sectores como el de alimentos lo hacemos todos los días.

Camilo Montes 300x241Por: Camilo Montes, director de la Cámara de Alimentos de la ANDI.

Trabajar conjuntamente nos per­mite satisfacer una de las necesi­dades principales del ser humano y abastecer a millones de hogares colombianos con productos varia­dos y de calidad, alineados con sus gustos y necesidades.

En la canasta de alimentos de Colombia una de las categorías de consumo con mejor compor­tamiento es la de los cárnicos. En esta, los hogares colombianos gastaron 50,6 billones de pesos durante el 2020 de acuerdo con el informe realizado entre Raddar y la Cámara de Alimentos de la ANDI. Esto a su vez representó un crecimiento del 16,9 % frente al gasto generado durante el 2019.

Por su parte, las más de 1.600 industrias dedicadas en Colombia al procesamiento y la conserva­ción de carne y productos deri­vados generaron 16.575 empleos en 2019 y 17.566 empleos en 2020. Lo que se convierte en una muestra adicional del potencial de empleo y desarrollo que tiene el sector cárnico en todo el país y nos motiva a seguir trabajando de manera articulada con el fin de ga­rantizar la competitividad dentro de las circunstancias desafiantes que surjan a corto, mediano y largo plazo.

En medio de la pandemia dife­rentes sectores han demostrado su resiliencia y el cárnico ha sido uno de los más emblemáticos para Co­lombia. Pues bien, sus exportacio­nes pasaron de US$76,2 millones en 2019 a más US$109.6 en 2020, lo que indica un aumento del 44 % y supone oportunidad para generar nuevas estrategias conjuntas de ex­portación.

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Adicionalmente, el 2020 nos de­mostró que existe una gran demanda de proteína animal de parte del con­sumidor que es necesario suplir. Du­rante enero y febrero del 2021, el gasto en cárnicos fue de 8,54 billo­nes de pesos, por lo que a cierre del 2021 se podría presentar un nuevo aumento en el gasto con respecto a las cifras registradas en el 2020.

Para mantener y superar estos buenos indicadores, es imprescin­dible la articulación de diferentes actores con el objetivo de lograr una mejor adaptación frente a las preferencias del consumidor que prometen ser cada vez más exigen­tes.

Por eso, nuestra labor como industria de alimentos es adoptar las mejores prácticas a nivel global y promover las buenas prácticas de inocuidad y calidad durante la producción, distribución y comer­cialización; además de fortalecer el encadenamiento productivo que permite que los colombianos ten­gan diferentes opciones.

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Hoy, surgen nuevos retos para la cadena cárnica con las noveda­des de la reforma tributaria, pues aunque la propuesta de eliminar los exentos y volverlos excluidos parece no tener efectos, el impacto es profundo en cuatro frentes: va en contravía de las mejores prácticas tributarias, aumenta el precio de los alimentos (lo que a su vez afecta el acceso de la población más vulne­rable), promueve la informalidad, y favorece las importaciones frente a la producción nacional.

Por eso reafirmamos nuestro com­promiso por abordar cualquier co­yuntura del sector de manera activa y propositiva. Le damos continuidad al trabajo conjunto de modo que tengamos procesos cárnicos más sostenibles y competitivos que nos permita ofrecer las mejores alter­nativas de consumo dentro y fuera del país. Le seguiremos apostando a seguir generando empleo para fortalecer nuestro rol como entes clave en la reactivación económica de Colombia.

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