La FDA ha emitido una guía que busca reducir voluntariamente el consumo de sodio en alimentos procesados y envasados.

Uno de los pilares de la Administración de Alimentos y Medicamentos de los EE. UU. (FDA, por sus siglas en inglés) es reducir el impacto de las enfermedades crónicas mediante el mejoramiento de la alimentación. Actualmente, la población enfrenta una creciente epidemia de enfermedades prevenibles relacionadas con la alimentación, como las enfermedades del corazón, la diabetes y la obesidad; por lo tanto, el trabajo de la agencia en este ámbito se ha vuelto aún más urgente.

Con el fin de disminuir estas enfermedades, la FDA ha emitido una guía final denominada “Metas voluntarias para la reducción de sodio: objetivo promedio y límite máximo de concentración de sodio en alimentos procesados, empaquetados y preparados comercialmente“, que proporciona objetivos voluntarios de reducción de sodio a corto plazo para fabricantes de alimentos, cadenas de restaurantes y operadores de servicios de alimentos en 163 categorías de alimentos procesados, envasados y preparados. La guía es otro paso que la agencia está tomando para avanzar en sus esfuerzos para mejorar la nutrición, la salud y los resultados futuros en materia de salud.

Al limitar ciertos nutrientes en la dieta, como el sodio, se pueden prevenir enfermedades como la hipertensión y del corazón, que afectan de forma desproporcionada a los grupos raciales y étnicos minoritarios; y que frecuentemente provocan la pérdida de cientos de miles de vidas y miles de millones de gastos anuales en atención médica. La presente pandemia del COVID-19 ha amplificado estas disparidades en la salud y la necesidad de mejorar la nutrición, ya que las personas con enfermedades cardiovasculares y otras condiciones subyacentes corren un mayor riesgo de sufrir consecuencias graves debido al COVID-19.

Las investigaciones muestran que las personas consumen un 50% más de sodio del recomendado. Esto incluye a las poblaciones más jóvenes y vulnerables, ya que más del 95% de los niños de 2 a 13 años de edad superan los límites de sodio recomendados para su edad. Aunque muchos consumidores quieran reducir su consumo de sodio, alrededor del 70% del sodio que consumimos procede de los alimentos envasados, procesados y de restaurantes, lo que hace que sea difícil limitar el sodio. Los cambios en el suministro general de alimentos facilitarán el acceso a opciones con menos sodio y reducirán la ingesta incluso en ausencia de cambios de comportamiento.

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Los objetivos de la guía tienen la finalidad de reducir el consumo promedio de sodio de aproximadamente 3,400 miligramos (mg) a 3,000 mg al día, lo que supone una reducción del 12% en los próximos 2.5 años. Aunque el consumo promedio seguiría estando por encima del límite recomendado de 2,300 mg al día para las personas de 14 años y mayores, sabemos que incluso estas modestas reducciones, realizadas poco a poco en los próximos años, disminuirán sustancialmente las enfermedades relacionadas con la alimentación.

Algunas empresas de la industria alimentaria ya han hecho cambios en el contenido de sodio en sus productos, lo que es alentador, pero se necesita el apoyo adicional en todos los tipos de alimentos para ayudar a los consumidores a cumplir con los límites de sodio recomendados. Hoy en día, los consumidores pueden tomar medidas para reducir su ingesta de sodio leyendo las etiquetas de los alimentos, incluyendo la etiqueta de información nutricional, solicitando información nutricional en las cadenas de restaurantes, eligiendo opciones más bajas en sodio y hablando con sus proveedores de atención médica sobre cómo comer alimentos más saludables.

La FDA ya está tomando medidas a través del plan de acción Más cerca de cero (en inglés) para reducir la exposición a elementos tóxicos en los alimentos que suelen consumir los bebés y los niños pequeños a los niveles más bajos posibles.