La sección de repostería y comida práctica presentaron aumentos representativos de consumo, mientras que el alcohol ha sido uno de los sectores afectados durante la pandemia.

El COVID-19 llegó a México a finales de febrero cuando se confirmaron los dos primeros casos de personas infectadas en el estado de Sinaloa y en la Ciudad de México. Nielsen, seis meses después,  desarrolló un estudio para analizar los cambios de consumo en tiempos de pandemia.

El consumo no sólo ha cambiado en relación a las compras de pánico para almacenar productos, también se ha visto un crecimiento en las compras de emergencia como gel antibacterial, cubrebocas y productos de salud. Así como en algunas secciones de alimentos.

Específicamente en el mercado de alimentos en México, Nielsen identificó durante el mes de julio que la macro-categoría de comida práctica, conformada por aquellos alimentos y bebidas que requieren poca o nula preparación para ser consumidos, enfrentaba una potencial contracción en valor en el corto plazo; sin embargo, durante la pandemia se presentó crecimiento en tres categorías diferentes: cereales preparados, yogurt y sopas instantáneas.

De igual forma, algunas categorías de comida práctica mantienen una estela de crecimiento superior a las de Total Canasto y Despensa Pandémica, como las pizzas, los tacos y las barras energéticas.

Por otro lado, la indulgencia cobró relevancia a partir de etapas avanzadas de la cuarentena, como válvula de escape de los consumidores ante el confinamiento por la situación sanitaria. El dinamismo de Indulgencia se mantiene relevante aún en el proceso de transición a una “Nueva Normalidad”.

Tres categorías de Indulgencia práctica, concentraron el 60% del crecimiento de la macro-categoría durante el periodo de COVID: galletas, botanas y helados.

Con el mayor crecimiento en COVID, durante cuarentena y en el paso a una Nueva Normalidad, los ingredientes para preparar platillos en la cocina presentaron un crecimiento de 33% gracias a productos como queso, huevo, aceites y salchichas, debido a su importancia en el mercado.

Por su parte, los alimentos de larga duración, como el frijol o el arroz crecieron un 36% debido al aumento de preparaciones en casa a causa de la pandemia. La repostería presentó además un crecimiento de 127% en productos como: mantequilla, harinas preparadas, azúcar y leche condensada.

En el caso del alcohol, si bien la macro categoría muestra crecimientos en autoservicios, esta industria ha sido afectada principalmente por el cierre de centros sociales. Tal es el caso de Cerveza, que dada la reducción de movilidad en el país y el cierre de restaurantes/bares/billares, las ventas cayeron 23 %.