Los problemas alimentarios que surgieron durante la pandemia son complejos y el reto se encuentra en asegurar la cadena de suministro.

La demanda de los consumidores ha provocado una escasez temporal, mientras que el cierre de restaurantes, escuelas y otros lugares que sirven comida ha interrumpido el curso normal de los productores de alimentos al mercado, en medio de la pandemia.

Si bien no se ha confirmado que el COVID-19 se transmite por los alimentos, las enfermedades transmitidas por estos afectan a casi una de cada 10 personas en el mundo, y producen 420.000 muertes al año, según la Agencia de Medicamentos y Alimentación (FDA).

Así, la FDA ha trabajado para proporcionar flexibilidad en los requisitos de empaque y etiquetado para ayudar a despejar nuevos caminos hacia el mercado minorista y para ayudar a reducir el desperdicio de alimentos, según anunciaron.

Frank Yiannas, comisionado adjunto de Política y Respuesta Alimentaria de la entidad, hizo un llamado a las autoridades de inocuidad alimentaria para gestionar los riesgos a lo largo de toda la cadena de suministro de alimentos, en el marco del seminario web del Día Mundial de la Seguridad Alimentaria de la Asociación de Funcionarios de Alimentos y Medicamentos, celebrado este 7 de junio.

“A través de su implementación de la Ley de Modernización de Seguridad Alimentaria de la FDA (FSMA), la visión del Congreso de un enfoque basado en la ciencia y el riesgo para prevenir las enfermedades transmitidas por los alimentos, la FDA ha establecido estándares y controles preventivos que las granjas e instalaciones de todo el mundo están implementando para mitigar el riesgo de contaminación en los alimentos producidos en el país y los exportados de otros países a los EE. UU.”, aseguró.

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De igual manera, instó a las buenas prácticas de los agricultores y procesadores de alimentos para abordar los riesgos potenciales y para los controles preventivos por parte de los operadores comerciales.

“El Día Mundial de la Seguridad Alimentaria nos reta a unirnos para hacer todo lo posible para proteger los alimentos de la contaminación, sin importar en qué parte del mundo se produzcan. Nuestra misión compartida en este día, y todos los días, es mantener a los consumidores seguros, sin importar en qué parte del mundo vivan”, dijo Yiannas.

Transformación de la seguridad alimentaria

El comisionado adjunto afirmó que el COVID-19 ha demostrado la necesidad de transformar la industria hacia procesos más inteligentes, pues las tecnologías emergentes, como blockchain, hacen que sea más fácil rastrear productos a través de la cadena de suministro, desde el momento en que se cultivan o fabrican, hasta que los compra un consumidor y vuelven a la cadena de suministro

Explicó también cómo la trazabilidad mejorada, junto con herramientas analíticas avanzadas, podría proporcionar una mayor transparencia y visibilidad de la cadena de suministro, ayudando a la industria a ajustarse más rápidamente a los desequilibrios del mercado.

“El plan exige el uso de herramientas más inteligentes, como análisis de causa raíz y análisis predictivos que utilizan datos para comprender mejor la cadena de suministro de alimentos, anticipando la probabilidad de contaminación e interrupciones. Más enfoques en tiempo real y basados ​​en datos ayudarán a garantizar un sistema alimentario fuerte y resistente”, indicó.

Por último, Yiannas resaltó la importancia de la colaboración entre todas las partes involucradas en la seguridad alimentaria, pues, de acuerdo con él, el objetivo es el mismo: “ayudar a garantizar que los consumidores tengan acceso a los alimentos que necesitan y proteger a los trabajadores de la industria alimentaria que lo han hecho posible”.

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