Por: Laura García, periodista Axioma B2B Marketing

El uso no alimentario de productos nutritivos e inocuos es una problemática que ha sido priorizada por la industria de alimentos a nivel global y que debe ser abordado desde todos los frentes y departamentos de las compañías: mejores prácticas de poscosecha; innovación en la producción; desarrollo de empaques y embalajes que optimicen la logística y la donación de alimentos rechazados por los retailers o compradores directos.

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De acuerdo con Ignacio Gavilán, director de Sostenibilidad del Consumer Goods Forum, el paso fundamental para reducir el Food Waste desde la industria es empezar a medir para luego tomar las acciones pertinentes. “Tener mayor transparencia en cada fase de la cadena de valor permite que los agentes, tanto individuos como organizaciones, se impliquen”, y así identificar los focos de pérdida para abordar el problema desde su origen.

Por ejemplo, las cadenas de retail identificaron que su foco de desperdicio estaba en la comercialización de los productos, porque el consumidor está acostumbrado a rechazar aquellos alimentos que no cuentan con ciertas especificaciones estéticas, pero que cumplen con todos los estándares alimentarios. ¿La solución?, promover el consumo de Ugly Food —o comida fea— en la población, para reducir las devoluciones y evitar que los alimentos lleguen a su fecha de caducidad.


"Se estima que en Colombia el número ronda los 9,76 millones de toneladas, lo que equivale al 34 % de los alimentos destinados para el consumo humano, donde un 22 % se pierde y un 12 % se desperdicia"
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La academia también está desarrollando investigaciones para apoyar los esfuerzos de los industriales para hacer frente al Food Waste mediante nuevas tecnologías y productos. De acuerdo con la ingeniera Carla Blanco Lizarazo, directora del programa de Ingeniería de Alimentos de la Fundación Universitaria Agraria de Colombia (Uniagraria), en este momento están estudiando cómo hacer un aprovechamiento integral de diferentes frutales, como en el caso del cacao, del cual se está extrayendo la pectina de su cáscara para fabricar empaques comestibles para frutas altamente perecederas como la mora.

“Estos recubrimientos comestibles son 100 % biodegradables y alargarían la vida de los productos, disminuyendo o mitigando las pérdidas o el desperdicio del mismo”, explicó Blanco.
De acuerdo con la FAO, en Colombia están creciendo los bancos de alimentos, entidades que reciben y recogen alimentos excedentes de comercios, empresas o personas que deciden hacer una donación antes de desperdiciar los productos. El objetivo es salvar comida que tiene baja demanda, presenta algún defecto en su presentación o está próximo a vencerse, para repartirla entre entidades sin ánimo de lucro que se dedican a atender población vulnerable.

Por lo tanto, los bancos de alimentos son un gran aliado para aquellas empresas del sector interesadas en trabajar en pro de la seguridad alimentaria nacional. Alpina, con el objetivo de sumarse a esta estrategia, lanzó en 2015 el proyecto ‘Buen Provecho’, en alianza con el Banco de Alimentos de Colombia (Abaco). “Productos terminados que tengan fecha de vencimiento no mayor a 7 días y que se encuentran en buen estado son donados a Abaco. Durante el 2018 realizamos la donación de más de 1.400.000 unidades de producto”, explicó Claudia Uricoechea, directora de Sostenibilidad y Comunicaciones de la compañía.


"Promover el consumo de Ugly Food (o comida fea) en la población puede contribuir a reducir las devoluciones y evitar que los alimentos lleguen a su fecha de caducidad"
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Con el objetivo de impactar otros focos de desperdicio, en 2018, Alpina dio inicio a un proyecto para el aprovechamiento de las devoluciones y bajas que se presentan en su operación. “Separamos el producto del envase y le damos aprovechamiento a los dos tipos de residuos (orgánico y no orgánico). Los residuos orgánicos se aprovechan para alimento animal, compostaje o insumo para los biodigestores. Durante el 2018 aprovechamos más de 5.420 toneladas de producto, lo que significa el aprovechamiento del 99 % de nuestras devoluciones y bajas”, reveló Uricochea.

La industria de alimentos ha demostrado su interés por reducir las PDA y el mejor camino que ha encontrado es la colaboración, ya sea entre las distintas áreas que hacen parte de las compañías —producción, logística y departamento de sostenibilidad, por ejemplo— o entre las mismas empresas para conocer mejores prácticas y aplicarlas. Además, la promoción de un marco normativo por parte de los estados y las campañas de entes no gubernamentales que impulsan, y en muchos casos facilitan, la puesta en marcha de proyectos.

Incentivos estatales

El gobierno colombiano ha llevado a cabo acciones concretas enmarcadas en la Política Nacional para la Gestión Integral de Residuos Sólidos, desde la cual se impulsa el programa ‘Desperdicio Cero’, que tiene como objetivo reducir el food waste promoviendo la adopción de buenas prácticas agropecuarias y de comercialización de alimentos.

Como parte de la iniciativa, el Gobierno ofrece líneas de crédito del Banco Agrario y del Fondo para el Financiamiento del Sector Agropecuario (Finagro) con tasas de interés favorables para financiar actividades —poscosecha, infraestructura, equipos y transporte especializado— que reduzcan las pérdidas y el desperdicio.

Adicionalmente, en el periodo 2017 – 2018, se radicó ante el Congreso de la República el proyecto de Ley 127 de 2017, que tiene como objeto crear una política contra la pérdida y el desperdicio de alimentos en el país, donde se incluyan a todos los actores que intervienen en la problemática, desde los productores hasta los consumidores finales.