Se proyecta que las ventas minoris­tas de leche de almendras en EE. UU. superen los 1.800 millones de dólares para 2020, de acuerdo con Statista

Por: Meredith Peñuela Rojas, Periodista IAlimentos

Las bebidas a base de frutos vegeta­les se presentan hoy como una alternativa de los lácteos para aquellos consumidores que buscan productos diferentes por cues­tiones de salud, gusto o estilo de vida, mas no se prevé que reemplacen en su totalidad a las tradicionales.

Estos líquidos llegan a las canastas fami­liares a través de diferentes perfiles: de al­mendras, coco, arroz, soya, garbanzo, avena y quinua, entre otras opciones. De hecho, nada más para el 2016, EE. UU. registró 1,5 billones de dólares en ventas de estas bebidas.

“Se debe tener en cuenta que un por­centaje importante de las personas que consumen esos productos también consu­men leche de vaca”, afirma Luis Felipe Gu­tiérrez, un experto en lácteos del Instituto de Ciencia y Tecnología de Alimentos de la Universidad Nacional (ICTA), en diálogo con la revista IAlimentos.

De hecho, los productos plant-based se posicionan entre las 10 tendencias de este año, conforme a Innova Market Insights, pero no necesariamente representan una amenaza para la leche de vaca, pues son un alimento con una composición diferente. “Usualmente veo poco viable que esta ten­dencia vaya a causar un efecto negativo en la producción de leche de origen animal, es simplemente un producto alternativo y necesario: hay mercado para todos y hay consumidores para todo”, agrega Gutiérrez.

“Para los mexicanos la leche es aquella que es extraída de las glándulas mamarias de la vaca, entonces el primer mito al que nos enfrentamos es a la aceptación de la deno­minación. En EE. UU. le podemos denominar leche a la de alpiste o a la de arroz”, dice la ingeniería química Socorro Soto, gerente de control de calidad del Grupo Industrial Cuadritos Biotek, un productor mexicano de lácteos y leches alternativas.

Crecimiento del mercado

Para el 2024, se espera que el mercado global de leche vegetal supere los 10 mil millones de litros, de acuerdo con Global Market Insights. P rueba del aumento de ventas son las marcas que han incursionado en las bebidas a base de plantas en Colombia: Alquería, Alpina, Hatsu y Coca Cola (a través de Ades).

Sin embargo, este tipo de leche —a diferencia de la que es sintetizada en la glándula mamaria de las vacas e influenciada por la comida del animal— está compuesta por diferentes aditivos que tratan de emular el sabor de la lactosa.

“No hay procedencia de proteína de vaca, colesterol, ni lactosa. Tiene una grasa de mejor perfil nutricional y puede contener ciertos compuestos de naturaleza antioxidante. ¿Cuáles pueden ser los contras? Algunas proteínas vegetales pueden causar alergia, en ciertas personas, y el bajo contenido de micronutriente y proteína”, manifiesta Gutiérrez.

Por su parte, la Ing. Soto sostiene: “una situación que nos ayuda de manera nutricional es la biodisponibilidad: los aminoácidos, similares a los de la leche de vaca, que pode­mos absorberlos a nivel intestinal muy bien; también está la asimilación en materia ósea, pues si la leche de vaca nos da alrededor de 300 miligramos de calcio, por cada vaso, lo que hacemos es integrarlo a la leche de soya”.

La pandemia del COVID-19, por otro lado, ha cambiado la oferta, de acuerdo con Soto. “Justamente ahora, con el Sars-COV-2, nos está preocupando mucho que nuestros proveedores de leche prefieran no seguir criando ganado, porque les sale mucho más cara la crianza del vacuno, que sembrar un frijol de soya”, afirma, resaltando que la soya no se consigue en México, sino importada de EE. UU.

De igual manera, a pesar de que las plantas de la compa­ñía están operando en un 50 % en tiempos de COVID-19, el Grupo Cuadritos espera seguir funcionando con los de­bidos protocolos de bioseguridad, para pasar su semáforo económico, que actualmente está en rojo, a azul. “Se han adaptado todos los reglamentos que nos ha entregado el Gobierno Federal, desde la entrada a vigilancia, veri­ficación de la temperatura del 100 % de nuestro equipo o fuerza de trabajo, lavado de manos, aplicación de gel y separación de áreas con horarios diferidos para poder hacer uso de las áreas comunes”, asevera la ingeniera.