Alquería presentó en 2019 los primeros tres productos lácteos de Colombia con huella de carbono 0 y un ambicioso plan a 10 años para ser neutros en la producción de CO₂.

La sostenibilidad vende. De hecho, según un estudio de la consultora Nielsen, el llamado ‘mercadeo verde’ ha logrado que los productos con sello sostenible incrementen sus ventas en un 4,3 % frente a un 0,7 % en los convencionales. Además, el mismo informe resalta que el 73 % de los consumidores está dispuesto a cambiar sus hábitos de consumo para ayudar al planeta. Sin embargo, para Carlos Enrique Cavelier, presidente de Alquería, la sostenibilidad, más allá de las ventas, es un imperativo ético y de responsabilidad corporativa.

En 2019, la compañía colombiana presentó los tres primeros productos lácteos en el país con huella de carbono 0, certificados por el Instituto Colombiano de Normas Técnicas y Certificación (ICONTEC), además de un ambicioso plan para ser neutrales en emisiones de CO₂ a 2030, como parte de su estrategia “Planeta Larga Vida”.

Para Cavelier, cuyo cargo en la compañía es coordinador de Sueños, Alquería -la empresa familiar que dirige hace 27 años, y con la cual ha conseguido pasar de ventas por seis a 300 millones de dólares anuales, tiene un fuerte compromiso con el medioambiente, lo cual los ha llevado a tomar varias decisiones en cuanto a proveeduría, uso, optimización y reposición de recursos.

Esta iniciativa se empezó a materializar a finales de diciembre, cuando la compañía lanzó su Avena Auténtica, la Avena Canela y la Leche Deslactosada 0 % Grasa con el sello Carbono Neutro, otorgado por ICONTEC. La certificación se obtiene transfiriendo las cifras de reducción en uso de recursos y producción generación de huella de carbono a la realización de nuevos productos. En 2018, Alquería redujo 18 % sus emisiones de alcance uno y dos, comparado con el 2017.

“Todos los esfuerzos que venimos haciendo en reducción en usos de agua, en grosor de empaques y en menos carbono de las plantas se asignan a esos productos y esperamos que para 2030 todo el portafolio de Alquería sea de carbono negativo. Tenemos calculado que, si sembramos dos millones de árboles en los próximos dos años, su impacto en la producción de oxígeno, nos permitiría llevar esa huella de carbono a cero por todos los impactos de las plantas, los camiones y los empaques que producimos”, asegura el directivo.

Este objetivo fue la razón que también obligó a la compañía a dejar de comprar leche a productores en el Guaviare, pues entendieron, confiesa Cavelier, que estaban contribuyendo a la deforestación que algunos campesinos realizaban para ejercer la ganadería extensiva. En cambio, se han sumado a iniciativas como la Gran Sembratón Nacional promovida por el Ministerio de Ambiente, con la que esperan sembrar miles de árboles en la Sabana de Bogotá.

“Todo nuestro impacto social es un tema ético. Que eventualmente la gente lo valore lo suficiente, como está sucediendo, y diga esto es interesante, también va a pasar. Pero uno no puede contribuir al deterioro del planeta. Ya Europa tiene objetivos a 2050 de ser el primer continente carbono negativo, para evitar el calentamiento global y así lograr que, en 2080, cuando no estemos ninguno de nosotros vivos, nuestros hijos tengan el mismo planeta que encontramos cuando éramos chiquitos”, asegura el empresario.

Este año, Alquería empezó con la implementación de un piloto con cuatro camiones eléctricos para el transporte de carga en las ciudades de Bogotá y Medellín que ahorran en total 3.840 toneladas anuales en emisiones de dióxido de carbono. Esperan que, a finales de 2020, y si los resultados son positivos, la flota aumente a diez vehículos.

El plástico de un solo uso no va a desaparecer

No hay duda que en el último año los cuestionamientos al uso del plástico han sido más feroces, sembrando dudas, en tal vez un público desinformado, sobre su pertinencia y necesidad. No obstante, en la industria de alimentos, como en la de la salud, y en muchas otras, las cualidades que ofrece este material son, por el momento, irremplazables, por lo cual la demanda hecha desde algunos sectores a renunciar al plástico es inviable.

Y aunque para estos sectores parezca contradictoria la apuesta por la sostenibilidad y el uso de este material, para Cavelier el plástico de un solo uso no va a desaparecer, sino que en cambio su destino será la optimización y reutilización. Alquería, pionero en empacar leche UHT en bolsas plásticas, cuando los demás lo hacían en botellas de vidrio, ha trabajado fuertemente en los últimos años por reducir el grosor del empaque sin perder su calidad, por eso sus bolsas de leche ahora cuentan con 18 % menos plástico, contribuyendo a una reducción de 170.000 kilos de plástico y 1.190 toneladas de CO₂ hasta marzo de 2020.

Para Cavelier, si bien el plástico ha tomado una percepción negativa entre las personas debido, en su opinión, al mal manejo que le han dado en algunas regiones del mundo como Asia, este material es idóneo y con mejores prestaciones en contraste con otros como el vidrio o el cartón.

“Por ejemplo, si yo fuese a usar una botella de vidrio hoy, el número de retornos que tendría que tener para que el impacto ambiental fuese igual al del plástico tendrían que ser muy altos, sino imposibles. Los empaques de plástico han surgido por ser muy eficaces. Hay empaques cartón que dicen ser iguales, pero ahora está todo el mundo mirando cuánto vale en árboles producir empaques de cartón, y eso hay que mirarlo en toneladas de carbono producido, porque usted quita los árboles para producir cartón y cuánto vale eso en impacto de CO₂”, resalta.

De entrar a quiebra al mejor año de su historia

Tras veinticinco años bajo el mando de Cavelier, en 2017 Alquería llegó al selecto grupo de compañías en Colombia que producen más de un billón de pesos, un objetivo que se veía venir. Durante varios años, empezando en 1995, Alquería creció en promedio un 30 a 40 % anual, sin embargo, en 1999, con el coletazo de contracción económica mundial, debieron acogerse a la Ley 550 o Ley de quiebras, de la que salieron en apenas seis años.

En 2019, el segundo mejor de su historia, entre todos los negocios que hacen parte del grupo Alquería, alcanzó, una vez más, más de un billón de pesos. “El tema fue que el costo de la leche por el fenómeno del niño a principios de 2019 nos subió casi 10 % y obviamente eso nos hizo caer muy fuertemente. Pero nos fue muy bien, crecimos en ingresos, pero sobre todo hicimos varios movimientos importantes: compramos la posición de IFC –brazo financiero del Banco Mundial– y con la entrada de Mesoamérica redujimos la deuda casi en un 50 %”, destaca.

Con la entrada de los nuevos inversionistas, la compañía no solo ha inyectado liquidez al negocio, sino que también revisa opciones y nuevas posibilidades en sostenibilidad. Mesoamérica, una firma centroamericana líder en inversión de capital privado en mercados emergentes de la región y con negocios en países como Colombia, Perú, Chile y México goza de gran reconocimiento en el campo de la energía renovable, lo que va de la mano con la visión de Alquería.

“La compañía es una cuestión muy diferente a lo que era hace 20 años, entonces era como un niño que nace y ahora está haciendo un Phd en una universidad. Hace veinte años vendía 30 mil millones de pesos y hoy vende un billón; compraba 200 mil litros de leche y hoy compra un millón; tenía 400 colaboradores directos e indirectos y hoy tiene 4.500; le compraba a 2.000 campesinos y hoy son más de 13.000”, destaca el empresario.

Para él lo más importante ha sido tener una gerencia muy redonda en finanzas, logística, control y contingencia para las crisis. “La gran lección es que uno debe tener una administración bastante redonda. Estábamos muy enfoca¬dos en ese momento en ventas y en producción y trajimos a un gerente, a nuestro genio Hernando Jimé¬nez, quien nos ayudó a complementar la parte financiera y toda la parte comercial, contable y de alguna manera la caja, porque no teníamos manejo de caja ni manejo de deuda”, asegura.

Exportar y diversificar hacia los alimentos

Mientras en 2019 se exportaron más de 70 millones de dólares en carne desde Colombia, el país importó 100 millones de dólares en leche. “Eso es un drama para un país que podría exportar 200 o 300 millones de dólares en leche. Esperamos que el gobierno con los pactos de competitividad en unos años podamos sustituir y ser un país exportador”, asegura Cavelier, quien agrega que de la determinación gubernamental dependerá gran parte de avance en este tema. Sin embargo, destaca que empresas como Alquería seguirán trabajando en romper esas barreras, que hoy le restan competitividad a la leche colombiana.

Adicionalmente, la compañía está evaluando a futuro la incursión en el negocio de los alimentos. Si bien, asegura Cavelier, aún no sabe en qué productos incursionarán, pues eso lo irán viendo en el día a día sin dejar de lado su ADN, que es la leche, si buscan evolucionar hacia otros productos del sector lácteo.

Las estrategias ante el COVID-19

IAlimentos conversó con Carlos Enrique Cavelier vía telefónica cuando en Colombia el número de infectados por COVID-19 llegaba apenas a 8, al momento de escribir estas líneas ronda los 3000. Para ese momento el directivo llegaba de un viaje de Europa, y se encontraba en su domicilio por aislamiento preventivo y así mismo tomó medidas para sus colaboradores, entre las que se encontraban el refuerzo de la higiene en plantas y centros de distribución, enviar a sus colaboradores de áreas administrativas a realizar teletrabajo y la suspensión de viajes nacionales e internacionales. “No sabemos todavía las consecuencias que pueda tener, esperamos que en Colombia el impacto sea bajo a mediano. El tema es no ayudar a transmitirlo”, aseguró en su momento el directivo.