Aunque la producción de atún en conserva y enlatado creció en el último año, el consumo sí presentó una contracción en los países andinos.

En los mares de los océanos Pacífico, Índico y Atlántico miles de flotas de todas las latitudes están buscando hacerse con algún porcentaje de los 5 millones de toneladas de atún que se pescan en promedio cada año, de las cuales el 80% terminará en una lata, en especial, de marca blanca, aunque en los mercados internacionales el pouch (atún en fundas de metal laminado) está ganando terreno, especialmente, en Europa.

Según la Organización de la Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO, en 2019 la demanda mundial de atún procesado y en conserva continuó aumentando, respaldada por la oferta de materia prima estable y más barata, y donde los mercados de Estados Unidos, Unión Europea (UE) y Medio Oriente fueron los de mayor demanda.

En paralelo, Tailandia, Ecuador y España se mantuvieron como los tres principales proveedores de atún en conserva en el mercado mundial durante el último año, seguidos por China, quien escaló a la cuarta posición que ostentaba Filipinas.

El sector atunero de Perú pasó de generar exportaciones por $900.000 dólares en 2008, a más de $124 millones de dólares una década después.

El principal exportador, Tailandia, registró un crecimiento de dos dígitos, respaldado por aumentos sustanciales de las exportaciones a los mercados de Medio Oriente e incrementos menores en el mercado estadounidense, de 2 %, mientras que en el mercado de la EU registró una tendencia negativa, de -21 %.

Ecuador, el principal jugador de la región y el segundo del mundo, envió el 64 % de sus exportaciones a la UE, 11 % a los Estados Unidos, 9 % a Colombia, 7 % a Argentina y 3,5 % a Chile.

En los demás países de la región, las importaciones aumentaron, destacándose Perú, quien llegó a las 12.500 toneladas, registrando un crecimiento del 169 %, y Chile, sumando 11.600 toneladas, 33 % más que el año completamente anterior. Caso contrario al de Colombia, quien al importar 16.100 toneladas, presentó una contracción del 8 %.

Pese a lo anterior, existe una alarma frente a una disminución en la frecuencia de compra, en especial en los mercados andinos. Según la consultora de percepción de los consumidores, Kantar Worldpanel, en Perú, a nivel de penetración, el 97 % de los hogares compra conservas de pescado, sin embargo desde 2017 se ha presentado una caída en la frecuencia de compra, pasando de 5 veces en el trimestre a 4,5.

Esta contracción se ha evidenciado en especial en el canal tradicional, particularmente en bodegas, pese a tener la mayor penetración. En tanto, los autoservicios cios son el único canal que crece, al 1,7 %.

Sin embargo, la industria pesquera del país inca confía en que el sector se fortalezca en los próximos años. Según ha señalado la Cámara Peruana del Atún, antes de 2022, se espera que el sector genere más de 15.000 empleos nuevos como consecuencia de inversiones que superan los $200 millones de dólares.

Ecuador, el gigante andino

cifras

Según datos de la Cámara Nacional de Pesquería de Ecuador (CNP), en 2019 las exportaciones atuneras cayeron, al registrar ventas por $1.015,3 millones de dólares, un 3,8 % menos que en 2018, a pesar del crecimiento en la producción del 7 %.

Lo anterior se debió, según informó esta institución, a los bajos precios internacionales que se mantuvieron a lo largo de los doce meses, los cuales no superaron los $1.200 dólares por tonelada, $400 menos que en 2018.

El océano Pacífico proporciona el 67 % de las capturas totales de atún del mundo, que en su mayoría las realizan flotas japonesas y estadounidenses.

Adicional a esto, la industria atunera de este país se enfrenta a dos grandes retos: la pesca ilegal o no declarada y la sostenibilidad. En el primer frente, en octubre de 2019, la UE le comunicó al gobierno ecuatoriano que habían detectado “deficiencias” que impiden a Ecuador garantizar que sus exportaciones a este bloque no provengan “de actividades de pesca ilegal”, lo cual constituye un ‘tarjeta amarilla’ que amenaza esta importante relación comercial.

Lo anterior ha obligado la creación de un comité interinstitucional público-privado para enfrentar la crisis, y a la vez, reevaluar la ley que regula este sector, que data de hace cinco décadas, lo que evidencia una disparidad entre el legislativo y el desarrollo productivo.

Al respecto, Marianne Van Steen, embajadora de la delegación de la UE, reveló que en el mes de abril arribará a Ecuador una comisión técnica para evaluar los primeros progresos del país en su lucha contra la pesca ilegal de atún.

En el frente de la sostenibilidad, la Cámara Ecuatoriana de Industriales y Procesadores Atuneros (Ceipa) desarrolló en el 2010 un código que establece la gestión de la pesca responsable y de toda la cadena de valor del atún en el Ecuador, basada en los lineamientos de la FAO. En la actualidad, el Estado es el dueño de este sello de sostenibilidad, y las empresas del sector privado son las responsables de implementar un sistema de certificación, con el fin que la industria atunera se logre diferenciar y lograr superar el dilema de la comodetización que amenaza al producto.

Esta clase de iniciativa también se ha adelantado en España, donde se desarrolló una norma para su flota de barcos sostenibles. Sin embargo, la industria ecuatoriana busca trabajar en toda la cadena de valor: con los barcos y las plantas procesadoras, lo cual lo diferencia de su mayor competidor, Tailandia, que no cuenta con flota marítima, únicamente plantas.p