Aun cuando no es un alimento nuevo, este segmento ya se cuestiona constantemente impulsando una oferta novedosa en un mercado que evoluciona a ‘toda máquina’ y cuyos procesos de producción, sorprendentemente, avanza con cautela.

El trigo, la avena, el arroz, proteínas en harina y otros ingredientes convencionales ya no son suficientes a la hora de motivar la decisión de compra del alimento para mascotas, las proteínas crudas y otros alimentos que ‘conserven’ su cualidad natural han ocupado ese lugar de lo saludable en la alimentación para mascotas. Así lo interpretan los mismos compradores con la entrada de tendencias en estilo de vida alimenticio también para esos nuevos integrantes de las familias.

En los carros de mercar, además de paquetes de concentrado tradicional con procesos de extrusión, los consumidores colocan comidas con texturas y componentes que den un valor especial en la nutrición, como comidas húmedas o congeladas, buscando una experiencia diferente a sus mascotas. De esta última opción la dieta Barf (Biologically Appropriate Raw Food, por su sigla en inglés, que traduce comida cruda biológicamente adecuada) es la más común, basada únicamente en proteínas animales crudas, huesos e ingredientes vegetales sin conservantes.

Pese a no ser una opción nueva en el mercado, la popularidad de la dieta Barf ha crecido en la última década, principalmente motivado por la humanización que “busca la calidad de vida de las mascotas, porque ya se volvieron parte de la familia”, explica Claudia Margarita González, zootecnista especialista en gerencia de empresas de alimentos y profesora de la Uniagraria, en Colombia. Más allá del conocimiento puntual, desde su base la producción comercializable de este tipo de dieta no supone una lista larga ni costosa en insumos ni equipos, y otros procesos de la cadena de suministros como el empaque y el etiquetado muchas veces son a través de proveedores.

Lo dicen las cifras De acuerdo con un artículo publicado por la revista especializada en la industria pet food All Extruded, a finales de 2018 Brasil y México llevaban la delantera en ventas y oferta de alimentos balanceados para animales de compañía en América Latina. En seguida, Argentina, Colombia, Chile y Uruguay llenaban las estadísticas con tasas de penetración relativamente altas, industrias para las que se proyectaba un crecimiento.

La firma consultora de mercados Euromonitor afianza el panorama positivo para este segmento de alimentos y otros productos para mascotas, pues desde 2014 el consumo ha crecido 84,9 %, y para 2019 estimó representaría aproximadamente USD 1000 millones.

Sin embargo, con todo y su atractivo, la producción Barf no se escapa de los riesgos en el manejo y control de producto por tener el atributo de conservación de la cadena de frío, tal como lo entiende Juan Camilo Montenegro, fundador de La Barfería, pyme colombiana que desde hace cerca de cinco años brinda una oferta de alimentos Barf personalizados y pasabocas deshidratados fabricados en Bogotá y distribuidos también en Medellín. Su producción se basa sobre pedido, o en palabras de Montenegro “todo se hace fresco para cada perro”.

En medio del terreno ganado que ya tiene este mercado, la innovación en la industria alimentaria, particularmente este tipo de alimentos para mascotas, considera González, “es muy rentable porque el consumidor está dispuesto a pagar lo que sea para tener una mascota bien”.

Para mantener y cuidar los alimentos Barf su parámetro principal de despacho de productos es de 15 porciones semanales de congelados de proteína empacados al vacío. Esta pauta de venta bajo pedido le permite alcanzar anualmente una cuota de 5500 pedidos, cuenta Montenegro, la clave de la rentabilidad al menudeo, dice, es además una rigurosa selección de insumos y proveedores confiables “hay que sacar números de todos los ingredientes”, expresa el empresario.

Esa misma razón de manejo cuidadoso de la cadena de frío es el motivo de la cautela para concretar una oferta al por mayor, siendo “impedimento para que no se desarrolle. Los (productos Barf) que han sacado — que no son muchos porque el mercado apenas se está abriendo— deben tener una fecha de vencimiento y un registro. Por eso el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) ya empezó a verlo”, señala González en el caso de Colombia.

Las grandes marcas pet food, con altos niveles deproducción y despacho de comida para mascotas, optan por ofrecer algo ligeramente similar. “Hay unas biodietas que son el equivalente a la Barf pero  recocidas”. En resumen, concluye González, “cuando yo lo mando crudo al mercado tengo que hacer un gran control, pero no puedo controlar las prácticas de mi consumidor”, aludiendo al alcance en el manejo de los productos una vez ya adquiridos.

El manejo cuidadoso de la cadena de frío es el motivo de la cautela para concretar una oferta al por mayor, siendo impedimento para que no se desarrolle.

Mirando al futuro

La empresa de alimentos para mascotas Because Animals es ejemplo de nuevos desarrollos para el sector, puesto que se encuentra planeando lanzar un producto de carne de ratón para gatos hecho de 10 % de células de ratón como su primer producto cárnico cultivado, para lo cual ya existe un prototipo presentado en 2019.

Una homóloga es la startup Wild Earth, también situada en San Francisco, que desarrolló cultivo de carne de ratón para gatos, pero su concepto en el mercado dio un giro: “pensaban que estábamos matando ratones y poniéndolos en latas”, dijo Ryan Bethencourt, cofundador y CEO. A raíz de ello actualmente trabaja en el cultivo de pollo y pescado para perros y gatos. La visión es para un producto crudo premium en primera instancia, atractivo para aquellos que alimentan con carne cruda convencional a sus animales.