La industria innova en procesos que permiten entregar productos más saludables al consumidor, sin perder las características que proporcionan placer al paladar.

En el carrito de compras de la familia colombiana cada vez hay más productos saludables, haciendo del segmento una oportunidad de crecimiento para los fabricantes. Así lo revela el Estudio Mundo Saludable de Nielsen 2018, en el cual este grupo de productos representa el 7 % de la industria de Alimentos y Bebidas, aumentando sus ventas en un 12 % para el último año.

En la alacena, nueve de cada 10 hogares tienen al menos un producto de la “canasta saludable”, y lo incluyen en su compra una vez a la semana. El ticket promedio es de $ 4.300. El gasto aproximado, entre abril de 2017 y marzo de 2018, fue de $ 200.678.

Dentro de esta categoría, trasversal a muchos segmentos de producción, son los snacks los que mayores retos han enfrentado ante un consumidor que busca indulgencia y a la vez nutrición.

Harvey Castañeda, director de Blendhub Colombia, señala que hay un desarrollo dentro de otras categorías que pueden funcionar en momentos de indulgencia, y que empiezan a insertarse en la categoría de snacks. Ejemplo de esto son algunos cárnicos y los quesos por su alto contenido de proteína.

“Hoy mucha gente se va por la línea saludable más por lo que no tiene el alimento (libres de) que por el aporte nutricional que hace. El consumidor está más informado y es innegable que es sujeto de un bombardeo de información constante por redes sociales, lo que hace que se haya vuelto más sensible y consciente frente a su alimentación. Esto redunda en la inclusión o exclusión de ingredientes o alimentos en su dieta”, dice el experto.

El snack tradicional elaborado a base de carbohidratos y sabores artificiales empieza a competir con productos más saludables, en términos de contenidos protéticos altos, colores y sabores naturales, así como procesos de elaboración libres de frituras, respondiendo a una necesidad del consumidor.

A lo anterior se suma la tendencia de consumo que promueve mayores frecuencias y cantidades más reducidas, haciendo que las personas comiendo más veces al día por razones metabólicas, buscando así productos que sean saludables pero a la vez le den placer o indulgencia.

Por su parte, Bladimir Libreros, gerente de producto en Comestibles Ricos, afirma que “la industria, que tradicionalmente ha sido encasillada como comida chatarra, ha realizado esfuerzos importantes por desarrollar productos con menor contenido de sodio, azúcares y regulando el uso del aceite, de manera que sean momentos de indulgencia más consciente”.

Hace más de 10 años, un agricultor boyacense se puso en la tarea de recuperar las semillas de papa de colores, un proyecto que hoy en día se llama Tesoros Nativos

Dentro de su portafolio de snacks, de acuerdo con la percepción del consumidor, plátanos y maní son los productos considerados como saludables, siendo este último uno de los que tiene mayor potencial en el mercado.

“Es por eso que las empresas que lo producimos estamos innovando en el desarrollo de mezclas que acompañen distintos momentos de consumo. En nuestro caso estamos incursionando en gimnasios y eventos deportivos (carreras) con el maní, dándole mayor apoyo a un producto que de por sí el consumidor ya asocia con los hábitos de vida actuales”, dice Libreros.

Así mismo, Comestibles Ricos se encuentra desarrollando una línea de productos cuyas características lo hacen más saludables, desde procesos libre de freído hasta la utilización de otros ingredientes como granos, pero manteniendo la promesa de valor asociada al sabor y al cuidado del consumidor.

Hoy en día, al parecer, todas las categorías de alimentos son susceptibles de convertirse en snack. Frutas, quesos, cárnicos, bebidas, entre otros, empiezan a ingresar a este segmento, ganando compradores sobre todo en la canasta saludable, lo que ha derivado en lo que los expertos llaman snackificación

Un snack nativo

Hace más de 10 años, un agricultor boyacense se puso en la tarea de recuperar las semillas de papa de colores, un proyecto que hoy en día se llama Tesoros Nativos y que ha logrado salvaguardar 43 variedades que hoy son conocidas como papas nativas.

Esta apuesta ha sido recibida satisfactoriamente en principio por la industria de restaurantes y retailers que buscan productos agrícolas diferenciales, no obstante, desde hace dos años también desde el punto de vista productivo han surgido proyectos como el de llevar la papa nativa al snack.

“En 2017 surge la idea de lanzar chips de papa al mercado, y a partir de ese momento empezamos a trabajar en la estandarización de una fórmula, entendiendo que no todas las papas nativas sirven para el mismo propósito, en este caso hacer chips. Descubrimos el potencial con una papa en particular, roja con vetas amarillas, con mayor porcentaje de almidón que nos dio un punto de crocancia importante. También la papa morada y amarilla se utiliza”, relata Judy Briceño, directora comercial de Tesoros Nativos.

En Soracá, Boyacá, dispusieron una planta semi industrial, donde algunos procesos se hacen artesanalmente, pero que actualmente cuenta con todos estándares para la producción de estos snacks, que buscan no solo aprovechar la producción de papa nativa en el departamento, sino además transmitir al consumidor la importancia de valorar un producto autóctono. La producción, en presentación de 30 gr., es de 5.000 paquetes mensuales.

“Vemos un potencial muy grande dentro y fuera de Colombia. En el país vendemos en ciudades como Bogotá, Medellín, Cali, Neiva, Tunja y Paipa”, añade Briceño. A l a par de este emprendimiento han surgido varios más, muchos de los cuales Tesoros Nativos abastece desde la producción de papa en fresco.

Además del sueño de exportar, la empresa también espera no solo aprovechar la papa nativa sino sus desperdicios en procesos sostenibles para el desarrollo de empaques biodegradables. “Queremos utilizar la cáscara de la papa, y la rama que es cortada, como una materia orgánica aprovechable. Estamos en estudios para que en el futuro podamos realizarlo. El objetivo es tener una producción amigable con el medio ambiente”.

La era de la snackificación

Hoy en día, al parecer, todas las categorías de alimentos son susceptibles de convertirse en snack.

Frutas, quesos, cárnicos, bebidas, entre otros, empiezan a ingresar a este segmento, ganando compradores sobre todo en la canasta saludable, lo que ha derivado en lo que los expertos llaman snackificación.

Con una oferta dirigida principalmente hacia los millennials, las comidas tradicionales están siendo sustituidas por “tentempiés” asociados a dieta balanceada y nutritiva, convirtiéndose en productos de alta demanda en el mercado.

De acuerdo con Nielsen, la canasta  de saludables representa buenas oportunidades para el crecimiento, ya sea impulsando la masificación de referencias saludables (mayor distribución y comunicación masiva), innovación en el canal tradicional (nuevos productos, en categorías existentes), líneas completas de marca con concepto saludable y activaciones en punto de venta.

Los colombianos más informados están dispuestos a pagar más por beneficios y por productos que consideren beneficiosos para su salud, lo que implica mayores retos, al igual que oportunidades en la fabricación y comercialización de alimentos y bebidas.

“La industria de alimentos debe considerar dos retos importantes al respecto. Primero, pensar en el diseño de producto asociado al sabor, con un nivel nutricional alto. El consumidor quiere nutrición e indulgencia al mismo tiempo. Lo segundo, es tener una comunicación asertiva. Ante miles de opciones en el mercado saber transmitir los atributos del producto es clave, sumado a generar confianza en un consumidor que se vuelva efectivo”, añade el directorde Blendhub Colombia.