El sector se enfrenta a varios retos, desde desarrollar fórmulas cada vez más innovadoras y con sabores y texturas que otorguen nuevas experiencias, hasta adaptarse a las demandas de organizaciones no gubernamentales que velan por una mejor nutrición.

Cuando se habla sobre la alimentación, las disertaciones no solo giran entorno a los beneficios sensoriales, también se tiene como referencia la nutrición, y más cuando los consumidores ponen como valor supremo a el bienestar. Por eso, una de las mayores responsabilidades que tiene la industria de alimentos es velar por ofrecer productos adecuados, que no contengan ingredientes que excedan los niveles biológicos que permite el cuerpo para su correcto funcionamiento.

Con este objetivo, Blanca Cecilia Hernández, subdirectora de Enfermedades No Transmisibles del Ministerio de Salud, presentó en el marco del VIII Congreso de Nutrición Industrial, las estrategias de reducción de consumo de sal en Colombia, ya que se atribuyen anualmente en el país 1,65 millones de defunciones por su uso excesivo. A esto se le sumaron modelos que buscan eliminar del suministro mundial las grasas trans de la producción industrial, y sustituirlas por grasas y aceites más saludables.

Bárbara Peters, consultora en Nutrición de DuPont – LATAM, invitó a los productores a incluir dentro de sus formulaciones la proteína aislada de soya, especialmente en alimentos para niños

Por otro lado, Elías Ramírez, gerente de operaciones de Green Seal Corporation, de México, hizo una reflexión sobre el uso de conservantes artificiales, los cuales pueden traer varias contraindicaciones para la salud humana. Para ello promueve el uso de conservantes orgánicos, que en sus fórmulas contienen flavonoides, extractos vegetales, enzimas, fitoquímicos, además de vehículos inocuos que no generan tumores ni malos procesos digestivos. Sobre todo porque son productos que el organismo reconoce, digiere y excreta.

Por otro lado, Bárbara Peters, consultora en Nutrición de DuPont Nutrition & Biosciences – LATAM, invitó a los productores a evaluar e incluir dentro de sus formulaciones la proteína aislada de soya, especialmente en alimentos para niños, ya que asegura que ayuda a su crecimiento y presenta diversos beneficios para su salud. Además de que es más sostenible con el planeta que la proteína animal.

En esta misma línea, la investigadora de la Universidad de Buenos Aires, Ángela Zuleta, resaltó la importancia de las fibras prebióticas en la salud y bienestar, las cuales brindan un efecto fisiológico positivo al estimular selectivamente el crecimiento favorable o la actividad de bacterias autóctonas.