Unos nacieron cultivando café y otros, por su parte, lo hicieron su sustento de vida. ¿Lo importante? Ahora los consumidores demandan conocer las memorias cafeteras.

Por: Meredith Peñuela Rojas, periodista de Axioma B2B Marketing

Si bien el café colombiano ha sido reconocido a través del tiempo por su sabor, este producto va más allá de la comercialización simple, pues consigo acarrea una historia de tradición, basada en los procesos de producción y recolección que llevan a cabo los caficultores día tras día.

Caquetá, una región afectada por el conflicto armado del país, revive su industria cafetera a través de programas sostenibles como Nespresso AAA, una oportunidad para que sus habitantes cultiven de manera legal, en un territorio que históricamente ha sido disputado por fuerzas al margen de la ley. El café Esperanza de Colombia es uno de los resultados de este programa, que asiste a los caficultores técnicamente y comercializa el producto, lo que se presenta como una oportunidad para los campesinos locales.

“Este café se diferencia por muchas razones y una de ellas es que nosotros creemos en el café de Caquetá, porque es una esperanza más para Colombia”, afirma John Fernando Pedreros, un caficultor de 40 años, hijo de caficultores, que le ha dedicado su vida a esta labor.

Al final, este producto representa transformación y una oportunidad de vida para estos campesinos, teniendo en cuenta que, durante años, han vivido situaciones de secuestro, tomas guerrilleras y asesinatos selectivos en este departamento.

Revivir la tradición cafetera

El proceso cafetero demanda cultivo, recolección, lavado, secado y transporte en mulas, en el caso de los caqueteños. De lunes a domingo, desde las 6 o 7 de la mañana, y en ocasiones desde las 4, los caficultores inician su jordana laboral, dependiendo de la etapa en la que se encuentre el café.

Pese a que el café que se cultiva en Colombia no tiene sus raíces en este país, es un referente a nivel internacional, pues este territorio se posiciona como el mayor productor de café arábigo suave lavado en el mundo.

El café de Caquetá, llega a 20 mercados en el mundo, como EE. UU., Alemania, Francia, Australia y Japón, entre otros

“El programa AAA de Nespresso lleva más de 15 años en ciertas partes del país y nos ha permitido trabajar un café muy especial que es el del Caquetá, entonces se junta con Reviving Origins (otro programa de la marca), con la idea de recuperar los orígenes del café, olvidados, abandonados o que no han tenido la oportunidad de salir a la luz y ser destacados”, dice el embajador de marca de Nespresso en Colombia, Mathieu Colombier.

El hecho de que lleguen diferentes programas que inciten cultivos saludables y hagan esfuerzos para mejorar la productividad, con el apoyo de instituciones como la Federación Nacional de Cafeteros, significa que puede haber un cambio en la forma en que los campesinos ven el cultivo de café, especialmente, por el hecho de que el producto, oriundo del departamento de Caquetá, llega a 20 mercados en el mundo, como EE. UU., Alemania, Francia, Australia y Japón, entre otros.

2737557

Narrar el café

Precisamente, el consumidor de la actualidad, al momento de comprar un café, demanda información sobre el origen, producción y comercialización de este: “El mercado internacional busca entender lo que hay detrás del café. Entonces queremos explicar la complejidad que significa producirlo, porque son personas que madrugan para ir a recolectar, que tienen que enfrentar las temporadas o todos los climas, para poder lograr esto”, asegura Colombier.

“Es nuestro deber poner en relación el consumo con su producción, para que la gente que consuma café entienda que el trabajo es extremamente complejo, completo y que enfrenta desafíos”, agrega Colombier.

Inicialmente, Nespresso AAA busca a los caficultores en la región del Caquetá y los invita a participar en el programa. Buscan calidad en el procesamiento poscosecha del café; productividad al manejar los problemas de plagas, enfermedades y fertilización y, por último, sostenibilidad al mitigar problemas ambientales como la deforestación, la caza de especies silvestres animales, la contaminación del agua y el uso de productos agroquímicos.

“Lo que define realmente la calidad del café caqueteño son las condiciones del suelo, clima, luminosidad, nubosidad y temperatura, dándole propiedades organolépticas al grano. Los parámetros climáticos hacen que el grano exprese diferentes composiciones de azúcar, ácidos y otras sustancias que le determinan el sabor”, explica el embajador de Nespresso AAA en el distrito de Florencia Julián Velásquez.

En Caquetá —el departamento en donde secuestraron a las entonces candidatas a la Presidencia, Ingrid Betancourt, y a la Vicepresidencia, Clara Rojas, en 2002— se ha disminuido  la violencia, pasando de 271 homicidios, en 2013, a 32 casos, en 2017, de acuerdo con el Ministerio de Defensa, y es un ejemplo de cómo han mejorado las condiciones económicas y sociales de la población local.

“Para mí el café significa el diario de mi vida. He sido una persona caficultora y muy dedicada al café y sé que, mucho o poco, es lo que me ha dado los ingresos, a pesar de que la situación de cultivar café en el Caquetá no es la mejor”, concluye Pedreros.