Esta compañía, con tres años en el mercado, se ha posicionado como el único fabricante de cristales de nata de coco de Latinoamérica. Una idea naciada en Asia ahora desarrollada en Colombia.

ALX 0568En 2016, cinco emprendedores tomaron la decisión de replicar un negocio que descubrieron en Asia, y que con éxito han sabido comercializar en el país. Se trata de las primeras bebidas con nata de coco elaboradas con agua y coco del Pacífico colombiano.

Diego Russi hace nueve años, en sus viajes por China, conoció el aloe vera, un producto que en principio importó a Colombia, pero que al darse cuenta de la agresiva competencia que tenía con la gran industria, decidió buscar un nuevo rumbo. Es así que llega a los cristales de nata de coco, una alternativa que le daría la oportunidad de abrir un mercado aún desconocido en Latinoamérica.

“Gracias a la llegada del aloe vera a la industria, la gente empezó a aceptar las bebidas con sólidos. Eso nos abrió el mercado para que el consumidor día a día reconozca el cristal de coco y sus propiedades. El coco está de moda y esto nos da la visión acerca de las posibilidades comerciales que podemos tener”, señala Tania Soto, gerente de mercadeo y administrativa de Bio Koko.

Como ella destaca, las bebidas con propiedades e ingredientes naturales, que benefician al cuerpo, llaman la atención del consumidor colombiano, y es por eso que la promesa de valor de Bio Koko es innovar por medio del desarrollo y comercialización de productos alimenticios funcionales y saludables de consumo masivo.

Por otro lado, está también la búsqueda de alimentarse y a la vez vivir una experiencia, sobre todo presente en las nuevas generaciones de compradores, abiertas a probar nuevos productos, que les den ese elemento sorpresa.

Bio Koko creó hace tres años la producción de los cristales de nata de coco en Colombia, la cual tercerizan a través de proveedores que han depositado en ellos la confianza en el crecimiento de un producto que, a solo cuatro meses de llegar al mercado, empezó a llenar las góndolas de losh ard discount y algunas tiendas de café a nivel nacional.

Luis Miguel Verbel, gerente general de la empresa, afirma que fabricar los cristales de nata de coco les da una ventaja competitiva, ya que productos similares llegan al país pero importados de Asia. No obstante, reconoce que no es tan fácil encontrar maquiladores de bebidas con sólidos, aunque han ido tejiendo un vínculo que les permite entender que Bio Koko es un aliado para el largo plazo.

“Queríamos impactar en poco tiempo el mercado, generando un posicionamiento para cuando lleguen posibles competidores. Producimos los cristales de nata de coco nacionalmente, con proveedores que nos los maquilan, ya para montar una planta propia, y adicionalmente tercerizar nos permite dedicarnos a la comercialización plenamente”, asegura.

Pero estar en grandes superficies como Justo y Bueno o Ara; y en tiendas del reconocimiento de Starbucks o Tostao, ha implicado también desarrollar estrategias que en el día a día mejoren el flujo de caja.

“Crecer cuesta porque se necesita mucho capital de trabajo. Nosotros nos estamos apoyando en el factoring para tener dinero y seguir trabajando. Esto nos da la posibilidad de adelantar los pagos que normalmente con los clientes están en plazos de hasta 60 días”, comenta Verbel.

Para él, los hard discount en Colombia tienen un gran potencial de crecimiento, y es por eso que, adicional a sus productos de línea como Bio Koko y Puro Coco, casi desde el comienzo tomaron la decisión de abrirse a la fabricación de marcas blancas.

“El volumen lo justifica. Esto nos fortalece como empresa, y nos ayuda a apalancar el trabajo que venimos realizando con nuestras bebidas de línea”, agrega el Gerente General.

Con miras en el mundo

El 95% de las ventas de Bio Koko se hace en Colombia, y el 5% restante se exporta a Chile. Pero esta balanza los socios de la compañía esperan equilibrarla en el mediano plazo. En lo que queda del año ya empezará a llegar a Perú, y darán inicio a una prueba piloto en México.

“Colombia es reconocida por productos alimenticios de calidad, y tener el sello de Procolombia nos lo ha demostrado. El extranjero siempre espera algo bueno de la industria colombiana”, comenta la Gerente de Mercadeo y Administrativa.

Además de ampliar su base de clientes en el mercado latinoamericano, también esperan llegar a Asia, continente de donde la idea es originaria, pero como señala Verbel, “a pesar de su precio competitivo, al evaluar calidad el cliente valora mucho más nuestro producto. Bio Koko marca la diferencia porque tenemos una gama de sabores que les son atractivos, con ese toque más tropical, como la limonada de coco”.

Con el agua de coco son muchas las posibilidades, desde la producción de alimentos hasta el desarrollo de productos de coméstica. Si bien el foco actual de Bio Koko son las bebidas, no descartan oportunidades en otras categorías para el futuro.

Los cristales de nata de coco pueden ser aplicados en todo tipo de bebidas naturales y funcionales, lácteos, helados o como topping de preparaciones para el segmento de food service.

Cabe mencionar que Colombia, gracias a que en sus zonas productoras de coco en el Pacífico se siembra la palma en suelos fertilizados naturalmente, su producción no solo supera los promedios mundiales sino que empieza a ser cada vez más apreciada en el exterior. El área de cultivo es de 16.848 hectáreas sembradas de coco, repartidas en Nariño, Córdoba, Cauca, Magdalena, Antioquia, Sucre, La Guajira, Bolívar y Chocó.

No obstante, la producción es insuficiente (cerca de 130.000 toneladas) si se le compara con las potencias globales, como Indonesia (183 millones de toneladas); Filipinas (153 millones de toneladas); India (119 millones de toneladas); Brasil (2.8 millones de toneladas); y Sri Lanka (2.5 millones de toneladas).

Las proyecciones

Bio Koko pasó de vender en el primer año 20.000 botellas/mes, a cerrar el 2019 con 180.000 botellas/ mes, un crecimiento que esperan seguir apalancando en la expansión de los hard discount por Colombia, y el impulso que les darán las exportaciones en años venideros. Actualmente se comercializan nueve referencias: seis de línea, dos bajo la marca Puro Coco y cuatro bajo Bio Koko Drink; y tres marcas blancas.

En 10 años, los socios de la empresa se ven replicando el modelo de negocio en otros países. Siendo a la fecha el único fabricante latinoamericano de cristales de nata de coco, esperan seguir consolidándose en mercados de la región, donde llegan bebidas similares pero importadas de Asia.

“El reto más importante que tenemos es saber responder al crecimiento. Tenemos un producto de alta aceptación y eso nos amerita una planeación eficiente. Nuestra clave de éxito es poder reducir costos sin sacrificar la calidad, y trasladándole ese beneficio al consumidor”, agrega el gerente general.

De acuerdo con la Organización de la Alimentación y la Agricultura (FAO) de las Naciones Unidas, la demanda mundial de coco y sus derivados está creciendo a más del 10% anual, mientras que la producción actual lo hace apenas al 2%. Una estadística que presenta a este alimento como uno de los que tienen mayor potencial en el futuro para su explotación.