De acuerdo con la organización SAI Global, las fallas en las cadenas de suministros, como alimentos contaminados, ingredientes adulterados y la presencia de alérgenos sin etiquetar, pueden tener consecuencias graves y potencialmente mortales.

  1. Control de proveedores
    Un estudio reciente de SAI Global reveló que muchas empresas alimentarias solo están mirando a sus proveedores de primer y segundo nivel, en lugar de profundizar en sus cadenas de suministro. Esta es una fuente importante de riesgo.
  2. Seguimiento informal
    La dependencia de los acuerdos contractuales hace que la responsabilidad de gestionar su propia cadena de suministro recaiga en los proveedores. Como resultado, cualquier riesgo o responsabilidad recae en el proveedor; sin embargo, esto no elimina el riesgo para el fabricante final de alimentos.
  3. Desconocimiento de las materias primas
    Las empresas necesitan conocer a sus proveedores indirectos, y aunque esto implique invertir tiempo y recursos, permite una orientación más eficaz y aumenta el conocimiento de la fuente de origen de un producto.
  4. Recursos insuficientes
    Para mitigar los riesgos, las empresas alimentarias deben hacer de la gestión de la diversidad de proveedores un objetivo primordial. Por ejemplo, necesitan pasar del modelo de “proveedor preferido” a un modelo de relación “multiproveedor”