Las categorías de chocolatería, snacks y confitería tienen aún un gran potencial por explorar en materia de fortificación, tanto para alcanzar un impacto nutricional positivo en toda la población, como para lograr incluso una diferenciación comercial.

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En una época en la que los productores de alimentos buscan mejorar el valor nutricional de sus productos, y que el consumidor está tras la pista de aquellos que aparte de indulgentes sean más saludables, el camino es la fortificación.

Al menos así lo considera Juan Mauricio Ortega, gerente de Nutrición y Salud de BASF, para quien en segmentos como chocolatería y snacks, “la fortificación se ha convertido en una herramienta válida y ahora se le comunica más al consumidor sobre el contenido nutricional en los productos”.

Micronutrientes claves en fortificación

  • Calcio: importante para reducir los problemas de osteoporosis, especialmente en mujeres.
  • Vitamina A: fundamental para una adecuada visión.
  • Hierro: incide directamente en la salud mental en infantes.
  • Vitamina D: sin la cual se agudiza el problema de absorción del calcio.
  • Complejo B: catalizador del proceso metabólico y energético del organismo.
  • Zinc: para reforzar los procesos inmunológicos.
  • Magnesio: importante en la salud ósea.

snacks horneados

Otro punto importante, es el desarrollo de programas de sostenibilidad para mejorar las condiciones nutricionales de poblaciones vulnerables. En este sentido, la fortificación se convierte en un gran aliado.

“De cara a las necesidades y las deficiencias en algunos nutrientes es muy importante pensar en la fortificación de los alimentos, sin duda ayudarían a reducir esas deficiencias en la población: caso de vitamina A y Hierro en nuestro país, por solo mencionar algunas”, señala Conrado Mora, Gerente de Calidad e Investigación y Desarrollo de Nacional de Chocolates.

En su opinión, los desafíos más importantes en lo tecnológico están en vehiculizar estos nutrientes en una matriz alimentaria compatible, y que su adición no genere problemas sensoriales objetables por el consumidor.

También, en entender que estos temas se asocian a un mayor costo, fuera de las limitaciones legales que restringen la adición de nutrientes en alimentos.