En el marco del congreso internacional Global Food Safety Initiative (GFSI), los conferencistas destacaron los avances de las auditorías remotas y los aprendizajes del proceso.

Las auditorías remotas han estado tomando relevancia desde la entrada del COVID-19 a las vidas y a las fábricas. Esto, teniendo en cuenta que nunca había sido tan evidente la importancia de monitorear los sistemas desde la virtualidad.

Y no es para menos: la entrada de la tecnología a los entornos laborales ha traído varios beneficios para los inspectores, tales como la eficiencia, facilidad y detalle, reduciendo la necesidad de traslados, sin embargo, es un sistema retador, según destacaron los expertos en el GFSI.

“GFSI comenzó con una pregunta simple: ¿existe evidencia científica válida que demuestre que podemos ofrecer el mismo nivel de seguridad mediante una auditoría remota facilitada por video que mediante una visita al sitio? La respuesta simple es no”, dijo Alan Gillies, director gerente de AGLC, según destaca el portal Food Safety News.

Innovación

Si bien las auditorías se han pensado en diferentes maneras desde antes, la pandemia aceleró el proceso. “Hemos estado considerando la auditoría remota mucho antes de COVID. Ha habido mucha innovación, debido a la pandemia, y ha sido una oportunidad de aprendizaje”, dijo Yunling Zheng, director de proyectos y jefe de estandarización de procesos de Cargill (China).

Por tanto, el principal reto al que se enfrenta esta modalidad es la innovación, debido a que no es suficiente con hacer una videollamada con el auditor, sino que es necesario ir más allá, usando herramientas y metodologías que aseguren el proceso.

Por ejemplo, las cámaras de alta resolución, que tengan acceso a cada lugar, por más remoto que sea, es una de las prioridades. El portal New Food Magazine destaca, de las conferencias, que en el caso de Cargill han usado varias cámaras: unas con vista general, mientras que otras están enfocadas en el detalle.

Comunicación

Zheng explicó que en Cargill hicieron la prueba: auditaron desde una sala de control y luego el inspector fue directamente al lugar. Pero ¿qué desafíos encontraron? La tecnología puede pensarse como una herramienta que, si se sabe usar, puede ayudar, recopilando datos, sin embargo, los seres humanos aún no confían en estos sistemas y por eso el auditor fue directamente a cerciorarse del trabajo.

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“Varias personas dijeron que querían volver a realizar auditorías correctamente, lo que sugiere que las personas ven esto como una solución provisional y quienes intentan auditorías remotas generalmente lo hacen con sus sitios de bajo riesgo. Hubo una falta de creencia en algunas respuestas de que podríamos llegar al mismo nivel de confianza”, afirmó, por si parte, Gillies.

En este sentido, para igualar a la auditoría tradicional, Zheng explicó la importancia de desarrollar sistemas que permitan la conversación previa a la inspección, para no interrumpir la auditoría remota, puesto que una de las limitaciones era que la configuración remota disminuyó la discusión.

Preparación

Uno de los retos más importantes en las auditoría remotas, conforme destacaron New Food Magazine y Food Safety News, es vencer la idea de que la utilización de nuevas tecnologías va a reemplazar a los humanos, debido a que, al contrario, este sistema facilitaría el trabajo.

“Cambiamos la forma en que trabaja la gente, pero no nos deshacemos de ella por completo. Si pasa de un sistema de auditoría de instantáneas a uno que se basa en el monitoreo continuo, eso nos puede dar mucha confianza para que podamos ver lo que está sucediendo todo el tiempo y no solo entre auditorías”, dijo Gillies, en GFSI.

De tal modo que es necesario empezar a preparar auditores digitales, que comprendan la configuración de estos sistemas y que, al tiempo, puedan aprovechar la data en tiempo real, para sacar las conclusiones correctas.

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