Definitivamente las funciones del empaque han evolucionado a través del tiempo; en un principio eran meramente funcionales, es decir, brindaban protección al producto y hacían más fácil su manejo a los consumidores. Sin embargo, desde el punto de vista estratégico, el empaque ha tomado un papel más complejo como herramienta competitiva en el punto de venta.

“Se debe ser creativos en la forma en la que las compañías se aproximan a los procesos de innovación para ser efectivos y optimizar sus recursos. El acceso a información de mercados, hábitos de consumo y tendencias y su adecuado entendimiento, es un punto de partida importante y que permite avanzar rápidamente en el proceso de innovación y optimización de los recursos disponibles”, señala Carlos Monsalve, gerente operativo y de desarrollo de negocios Zip Pak.

La innovación, en esencia, es un proceso que sigue requisitos y abre oportunidades, requiere inversión y rigor para hacer que produzca cambios importantes a los cuales a la competencia le resulte difícil acceder. Al cambiar la presentación de un producto, o ingresar a un nuevo mercado, es necesario tener claros los pasos que van a orientar esa decisión.

“La innovación es de todos los días, es un estilo y una filosofía de las empresas. Las compañías desde ya deben estar pensando en las innovaciones que cambiarán el mundo en 10 o 20 años, no necesariamente la innovación debe representar los nuevos productos, que se lanzan en 1 o 2 años. El proceso de innovación puede ser largo, implica personas, procesos, inversión, pruebas técnicas y clientes, lo cual toma mucho tiempo. De allí la importancia que se haga con frecuencia”, agregó Rodrigo A. Rueda, coordinador en marketing de la compañía 3M.