Para garantizar resultados precisos, prevenir falsos positivos o negativos y prevenir la contaminación, los microbiólogos deben seleccionar cuidadosamente sus reactivos, incluida el agua, al preparar medios de cultivo.

De hecho, el agua del grifo (potable) puede contener impurezas que podrían tener un impacto en el crecimiento de bacterias o causar diversas anomalías en los medios preparados, como pH incorrecto, color incorrecto o precipitación.

Dado que el agua es el componente predominante de las formulaciones de medios de microbiología, la eliminación de estos contaminantes del agua es de suma importancia para la preparación de los mismos. La calidad del agua recomendada para la preparación de medios microbiológicos está descrita en la norma ISO® 11133: 2014 (“Microbiología de alimentos, alimentación animal y agua – Preparación, producción, almacenamiento y pruebas de rendimiento de medios de cultivo”).

El agua deberá cumplir con los siguientes criterios:

  • Estar purificada, libre de trazas de cloro, amoníaco o iones metálicos, que pueden inhibir el crecimiento de microorganismos
  • La conductividad del agua debe ser <25 μS / cm, preferiblemente por debajo de 5 µS / cm
  • Se recomienda que el agua se use recién purificada o se almacene en un recipiente libre de sustancias inhibidoras
  • La contaminación microbiana del agua debe ser <103ufc / mL

Al cumplir con estos criterios de agua pura al preparar medios, los microbiólogos pueden mejorar la confiabilidad y reproducibilidad de sus cultivos microbianos.

Los requisitos para la preparación de medios microbiológicos están respaldados por el sistema de purificación de agua Milli-Q® IX, que proporciona agua pura de alta calidad constante gracias a su combinación de tecnologías de purificación innovadoras. Además, el agua de este sistema puede alimentar equipos de laboratorio, como autoclaves o lavadoras de cristalería, lo que lo convierte en una solución versátil para los laboratorios de microbiología.