Nuevas políticas públicas aseguran la calidad y seguridad de los alimentos.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) publicó el documento “Pensar sobre el futuro de la inocuidad alimentaria: un informe prospectivo”, el cual examina la forma en que los principales factores mundiales, como el crecimiento económico, los cambios en el comportamiento de los consumidores, las modalidades de consumo, el aumento de la población mundial y la crisis climática, condicionarán la calidad y seguridad de los alimentos.

El objetivo principal de este informe consiste en ayudar a los responsables de formular políticas públicas a anticipar futuras preocupaciones a través de un plan estratégico que aborde nuevas oportunidades frente a los desafíos que perjudican la inocuidad alimentaria.

La Científica Jefe de la FAO, Ismahane Elouafi, se pronunció respecto a lo mencionado en el informe y destacó: “Estamos en una época en que las innovaciones tecnológicas y científicas están revolucionando el sector agroalimentario, incluido el ámbito de la inocuidad de los alimentos. Es importante que los países se mantengan a la par de estos avances, especialmente en una esfera fundamental como la inocuidad alimentaria, y que la FAO brinde asesoramiento de manera proactiva en lo que respecta a la aplicación de la ciencia y la innovación”.

En el informe también se exponen algunas de las cuestiones incipientes más importantes en la alimentación y la agricultura, con especial atención a las implicaciones para la inocuidad de los alimentos, que ocupan cada vez más la mente de los consumidores de todo el mundo. Se adopta un enfoque prospectivo basado en la idea de que los factores que determinarán cómo puede desarrollarse el futuro ya están presentes en la actualidad en forma de señales débiles e iníciales.

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Adicionalmente, es importante destacar algunas de las conclusiones más importantes del informe, las cuales son:

  • Una mayor exposición a los contaminantes: Datos recientes indican que el cambio climático tiene graves efectos en diversos contaminantes biológicos y químicos en los alimentos al alterar su virulencia, ocurrencia y distribución. Algunas zonas que solían ser más frescas son cada vez más cálidas y propicias a la agricultura, por lo que se crean nuevos hábitats para las plagas agrícolas y las especies fúngicas tóxicas. Por ejemplo, las aflatoxinas, que tradicionalmente se consideraban un problema sobre todo en algunas partes de África, se han establecido en el Mediterráneo.
  • Medusas, algas e insectos: El consumo de algas se ha propagado a nivel mundial, situación que genera preocupación para los expertos en inocuidad alimentaria, ya que estos organismos suelen deteriorarse con facilidad a temperaturas ambiente y pueden actuar como vectores de bacterias patógenas que pueden afectar negativamente a la salud humana.

    El interés en los insectos comestibles también está aumentando en respuesta a la creciente sensibilización acerca de los efectos ambientales de la producción alimentaria. Si bien pueden constituir una buena fuente de proteína, fibra, ácidos grasos y micronutrientes, como hierro, zinc, manganeso y magnesio, pueden albergar contaminantes transmitidos por los alimentos y provocar reacciones alérgicas en algunas personas.
  • Alternativas de origen vegetal: Cada vez más personas son veganas o vegetarianas y suelen mencionar preocupaciones relativas al bienestar animal y los efectos de la ganadería en el medio ambiente. Esto ha dado lugar al desarrollo de diversas alternativas de origen vegetal a la carne, y se prevé un aumento repentino de las ventas mundiales de estos productos. Con el incremento de las dietas basadas en productos de origen vegetal, se necesita una mayor sensibilización en cuanto a la introducción de preocupaciones relativas a la inocuidad alimentaria, como los alérgenos de alimentos que no se consumían habitualmente en el pasado.

  • Nuevas tecnologías: Una verdadera revolución tecnológica está transformando los sistemas alimentarios, produciendo más con menos. Entre los ejemplos se incluyen el etiquetado inteligente que extiende el tiempo de conservación de los productos alimentarios, la tecnología de cadena de bloques que garantiza que los alimentos puedan rastrearse a lo largo de las cadenas de suministro y las impresoras 3D que producen dulces e incluso texturas “parecidas a la carne” utilizando ingredientes de origen vegetal. Al igual que ocurre con todas las nuevas tecnologías, hay oportunidades y desafíos. Para que estas tecnologías estén a disposición de todos, será esencial promover normas y las mejores prácticas, el acceso a bases de datos de referencia fiables y curadas, la comunicación de las enseñanzas adquiridas y la transparencia en el intercambio de datos entre las partes interesadas.

En un mundo que cambia con rapidez, la prospección es más importante que nunca. Al compartir su información, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) pretende ayudar a los países y regiones que carecen de recursos adecuados a aplicar sus propios programas prospectivos.

Por último y coincidiendo con la publicación del informe, la FAO y la Organización Mundial de la Salud anunciaron que la edición de este año del Día Mundial de la Inocuidad de los Alimentos, que se celebrará el próximo 7 de junio, se centrará en el tema “Alimentos más inocuos, mejor salud”.