En el marco del Día Mundial de la Alimentación, celebrado el pasado 16 de octubre, Yara, líder mundial en producción y comercialización de fertilizantes minerales, hizo un llamado a la industria, para que mejore sus cultivos y, por ende, los alimentos provenientes de estos.

Asimismo, las Naciones Unidas y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) instaron, en este día, a tomadores de decisiones, empresas privadas y a la sociedad civil a educar a la población sobre el papel que juegan los fertilizantes en una dieta sana y sostenible.

Más de 820 millones de personas sufren hambre en el mundo, pero la seguridad alimentaria no solo es una cuestión de cantidad, sino también de calidad, de acuerdo con la FAO. De hecho, la deficiencia de nutrientes es uno de los problemas que afecta a los cultivos en Latinoamérica en al menos un 50 %.

Para Yara, estas deficiencias podrían prevenirse desde los alimentos, mediante una adecuada nutrición de cultivos, teniendo en cuenta el impacto que esto tiene en la salud humana: la falta de macro y micronutrientes puede originar problemas de crecimiento, debilidad muscular, osteoporosis y diabetes, entre otras enfermedades.

Según la FAO, en la región 294 millones de personas sufren de 1 o 2 formas de malnutrición, pero lo más preocupante es que la mayoría de afectados son niños y adolescentes.

“Los fertilizantes son los responsables de facilitar la producción de la mitad de alimentos que el mundo consume, así como de aportar a estos alimentos los nutrientes y minerales necesarios, para el óptimo desarrollo de los seres humanos. Cultivos sanos nutren personas sanas”, afirmó Margarita González, directora de Agronomía de Yara para América Latina.

Sin duda, cada vez se habla más sobre la importancia del origen de la comida y la forma en que se produce. En este sentido, una nutrición de cultivos adecuada permite garantizar la calidad, inocuidad y trazabilidad de la comida, un requerimiento que los consumidores exigen cada vez más, particularmente en el mercado de frutas, cereales y vegetales.

“Si queremos tener una dieta saludable, debemos empezar por preguntarnos qué tan bien se nutren los cultivos. Los hombres y las mujeres que se dedican a la agricultura juegan un papel fundamental en la obtención de alimentos nutritivos y alcanzar el objetivo de Hambre Cero en la Agenda 2030; de ellos depende que el suelo recupere elementos tan esenciales para la vida, como el fósforo, potasio, calcio, hierro y zinc, entre otros”, destacó Miguel Amado, gerente de Agronomía de Yara Colombia.

¿Cuáles son las prácticas en el país?

En realidad, el contenido nutricional de los alimentos está directamente relacionado con la preparación del suelo. Pese a ello, la mayoría de los agricultores en el país utilizan fertilizantes convencionales como la urea, el sulfato de amonio y el cloruro de potasio, los cuales no aportan los nutrientes necesarios y, por otro lado, generan altas emisiones de gases de efecto invernadero e, incluso, acidifican el suelo.

“Hay algunos alimentos con mayor capacidad de absorción y concentración de nutrientes claves para el desarrollo humano. Sin embargo, si no logramos que estos elementos estén disponibles en las plantas, a través de fertilización mineral balanceada, el alimento será pobre nutricionalmente”, señala Amado.

Para los expertos de la compañía, este tipo de prácticas agrícolas resultan ineficientes y obsoletas, pues existen fertilizantes de última generación, que proporcionan elementos indispensables para los cultivos y la salud humana.

¿Qué fertilización es mejor?

En 2050, el mundo tendrá que producir 60 % más alimentos para abastecer a cerca de 9,7 billones de habitantes. Sin embargo, la pérdida de área cultivable pone en riesgo la seguridad alimentaria y desafortunadamente la fertilización con abonos orgánicos no garantiza los incrementos de productividad y la calidad de cosecha que los mercados exigen, según Yara.

La fertilización mineral permite maximizar el rendimiento de los cultivos, gracias a su aporte de nutrientes de origen natural, lo que incrementa la rentabilidad de la agricultura y mejora la calidad de vida de los productores.

Mientras que los fertilizantes orgánicos mejoran las propiedades del suelo, los fertilizantes minerales proveen los nutrientes que las plantas necesitan; por eso, la fertilización orgánica y mineral no pelean: son complementarias.

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