El color es sin lugar a dudas un elemento clave a la hora de escoger un alimento, sean naturales o artificiales estos le dan un atractivo al producto y se hacen más llamativos para el consumidor. Los colorantes que tienen diferentes aplicaciones en los productos alimenticios pueden ayudar a identificar un producto, relacionarlo con algún elemento y establecer si se encuentra en buenas condiciones para ser consumido.

Estos pueden tener un uso específico de acuerdo a la estructura química del colorante al igual que el producto en el cual se utiliza.   De acuerdo a su solidez, La estabilidad de los colorantes, también llamada solidez, es la propiedad para conservar sus características de matiz o tono, poder tintóreo y solubilidad a través del tiempo en el medio en el cual se aplique y a las condiciones bajo las que se almacene.

Aunque se ha dado una polémica por el uso de colorantes artificiales en los alimentos, de acuerdo a la tendencia de un consumo de alimentos más naturales, en términos de costos y duración los colorantes naturales no tienen estas ventajas.  Sin embargo, en el mercado colombiano las aplicaciones de colorantes naturales es cada vez más común.

Independiente del colorante, bien sea natural o artificial, en materia de normatividad y aplicación en alimentos deben cumplir con todos los requisitos de inocuidad exigidos en el mercado, ser estable ante factores como la luz, el pH y el calor, además de no afectar las características organolépticas del alimento.

No todos son permitidos de igual manera en un país, sus análisis y la forma en que se realizan los ensayos toxicológicos hacen que el resultado y las exigencias se adecuen a los requerimientos de cada uno, sin embargo en el caso de la Unión Europea, un mercado fuerte en la industria de alimentos las normas son estrictas en cuanto al uso de colorantes por su pureza y dosis de aplicación.Fuente: CHR Hansen, Eroski Consumer