El director de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), José Graziano da Silva, el primer latinoamericano al frente de esta entidad resolvió ante la prensa dudas sobre la seguridad alimentaria, la lucha contra el hambre, los precios de las materias primas y el rol de Latinoamérica como proveedor de alimentos en el 2012 durante su primera conferencia de medios en Roma.

Da Silva afirmó que los precios de los alimentos se mantendrán elevados en 2012, aunque en un nivel menor que el de los últimos años, debido a la crisis económica europea y a los efectos del cambio climático, lo que puede originar mayor cantidad de personas con hambre en el mundo. “No prevemos que los precios aumenten como lo hicieron en los últimos dos o tres años pero tampoco esperamos un reducción como la que sufrieron en el 2009. Habrá bajas seguramente pero no marcadas. Lo que está claro es que la volatilidad va a permanecer y más si no podemos mejorar la producción mundial para 2013 y seguimos con bajas reservas de alimentos” agregó.

La volatilidad de los precios de los alimentos fue un factor clave durante el 2011, que llevó a varios a países industrializados a pedir regulación de los mercados, por eso varios organismos internacionales permanecen a la expectativa, entre ellos el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

La predicción de la inestabilidad de precios alimenticios está relacionada con la volatilidad económica, ya que la mayoría los productos del sector están ligados al dólar y a las recientes catástrofes climáticas, las sequías e inundaciones que afectan a la producción.

Da Silva también indicó que el precio de los granos será alto y se mantendrá constante durante todo el año, incluso mientras se espera una desaceleración económica mundial por efecto de la crisis europea. Por eso, Da Silva invitó a los gobiernos a que apliquen políticas que permitan eludir la recesión y se mostró preocupado porque la crisis golpeará con mayor fuerza a las personas más vulnerables a los paros, el desempleo y el hambre.