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Marina Su?rez no puede contener sus l?grimas. Cierra sus ojos y toma aire. “Nos quedamos sin con qu? enviarles mercado a las hijas que eran entonces universitarias en Manizales. Mucha gente tuvo que quemar sus cafetales y otros abandonar las fincas”.

Los recuerdos de esta cafetera de El Tabor una vereda de Balboa, municipio de Risaralda de 6.300 habitantes, no tienen nada que ver ni con la violencia, ni con los estragos de un fen?meno natural. Al pregunt?rsele sobre esa ?poca su memoria evoca, tal vez, el peor momento desde que empez? a cultivar el grano.

Hace cerca de 20 a?os, Balboa, localidad cafetera por tradici?n, se vio invadida por la broca, un insecto devastador del tama?o de la cabeza de un alfiler, que en un abrir y cerrar de ojos se comi?, literalmente, todo cuanto produjo este municipio.

La plaga lleg? a esta poblaci?n durante una cosecha grande, pero fue detectada por primera vez en Colombia en septiembre de 1988 en Nari?o, para ser exactos en la vereda Matepl?tano en el municipio de Tumaco.

En la regi?n central cafetera la broca, oriunda de ?frica, se report? en un lote cerca de Pereira en 1991, pero fue en Balboa donde aterriz? en masa. Lleg? a las zonas bajas y all? conjugaron a su favor el clima c?lido y la situaci?n de unos productores desprevenidos que hab?an o?do hablar del animal, pero que creyeron que nunca les iba a tocar.

Y ah? fue el acabose. Balboa se recuerda como el municipio de la regi?n cafetera del pa?s donde la broca peg? m?s duro. Perfor? cuanto grano encontr? y dej? a los cultivadores, que apenas lograban sacudirse del impacto que les dej? la ruptura del pacto de cuotas cafetero, de brazos cruzados y quebrados. Muchos abandonaron sus fincas y las dejaron a su propia suerte y otros echaron mano de conjuros y rezos para erradicar el insecto. Obviamente no funcionaron.

”Fue para nosotros como los tiempos de la violencia pol?tica o el fen?meno de los desplazados hoy d?a. Mucha gente se fue a buscar la comida a otra parte”, recuerda Marina Su?rez.

Esa primera cosecha perdida de los cafeteros de Balboa la compr? la Federaci?n Nacional de Cafeteros, como lo recuerda Otoniel Moreno, un cultivador de la vereda La Ci?naga , pero de ah? en adelante fue s?lo un rechinar de dientes para ?l y para los dem?s cultivadores del pa?s. En 1998 la broca ya hab?a colonizado 750.000 hect?reas .

”Hicimos todo lo que nos dijeron, la plaga nunca se fue, pero aprendimos a manejarla. Aqu? la tengo controlada eso s? con pr?cticas culturales que me indic? el Comit? (de Cafeteros de Risaralda), pero ah? est?”, se?ala Moreno.

Con esa condici?n llevan viviendo 20 a?os los cafeteros de Balboa que resucitaron de las cenizas y las m?s de 500.000 familias cultivadoras del pa?s. Esas d?cadas les ha servido para conocer la broca, que hoy est? en toda la zona cafetera, adoptando los modelos de transferencia de conocimiento que la Federaci?n , a trav?s del Centro Nacional de Investigaciones de Caf? (Cenicaf?), divulg? para el manejo integrado de la plaga, conocido como MIB y m?s popularmente el re-re (recoja y repase).

Seg?n c?lculos de la Gerencia T?cnica de Federacaf? mantener la broca a raya con niveles de infestaci?n por debajo de cinco por ciento, que son tolerables, a trav?s de pr?cticas culturales (MIB) -recolecci?n oportuna de los frutos maduros, el alimento predilecto de la broca- representa entre dos y tres por ciento de los costos totales de producci?n. Algunos estimativos hablan de siete por ciento y en efectivo, hoy con niveles de infestaci?n de tres por ciento, la cifra no se baja de 66 millones de d?lares por a?o, recursos que le dejan de entrar a los cultivadores, seg?n un estudio publicado por Hernando Duque, l?der de Extensi?n del Comit? de Cafeteros de Caldas.

La broca tambi?n ha dejado claro que la caficultura es pr?cticamente inviable en las zonas bajas, es decir, las calientes donde hoy la actividad es marginal. En Balboa, por ejemplo, unas 2.000 hect?reas en los sitios c?lidos, que hace 20 a?os eran cafeteras, hoy se destinan a otros cultivos. Y en Colombia se estima que, al menos, 200.000 salieron del mapa cafetero.

”La caficultura de varios pa?ses centroamericanos desapareci? cuando les lleg? la broca. Lo que hay que pensar es que despu?s de 20 a?os Colombia sigue siendo un pa?s cafetero con broca y todo que es el insecto m?s destructor de esta actividad”, dijo Pablo Benavides, coordinador Disciplina de Entomolog?a de Cenicaf?.

La ciencia en contra el insecto
”La broca nos cogi? manicruzados, sin saber qu? era”, dice mirando sus cafetales, Herman C?rdenas, uno de los cultivadores de Balboa que de porfiado no se dej? vencer y sigui? en la actividad. De los avances que le ayudaron a controlar el animal no entiende mucho, pero detr?s de ellos est? la ciencia en contra de la plaga.

Cenicaf? ha liderado ese proceso no s?lo en Colombia, sino en el mundo, cuyas investigaciones han sido requeridas en otros pa?ses cafeteros. De acuerdo con Pablo Benavides, coordinador Disciplina de Entomolog?a de Cenicaf?, los avances en 20 a?os se resumen en el Desarrollo del Programa de Manejo Integrado de Broca (MIB); la identificaci?n de fuentes –m?s de 900- de resistencia en materiales de caf?; selecci?n de cepas de Beauveria bassiana (hongo) m?s efectivas para el control de la broca y los estudios del genoma del caf?, broca y del Beauveria bassiana, entre otros.

Fuente: http://www.larepublica.com.co/

Octubre de 2008