La metrología toma cada vez más relevancia en los procesos industriales. IAlimentos presenta en esta edición la experiencia de una de las instituciones más destacadas en Colombia, el Servicio Nacional de Aprendizaje, Sena, y su trabajo con la metrología.

Hasta hace unos años en Colombia no existían metrólogos titulados; razón por la cual, el SENA creó en 2006 el programa de capacitación Aseguramiento Metrológico Industrial, donde los aprendices adquieren conocimientos técnicos en calibración, control estadístico de producto y mediciones entre otros, para ponerlos al servicio del sector industrial.

Dentro del proceso de formación, los aprendices del Centro de Diseño y Metrología, del SENA en Bogotá, realizaron una investigación aplicada de la cual surgió un kid de pesas que, entre otros, permite la calibración precisa de otras pesas de alta precisión, como por ejemplo las utilizadas en el sector de alimentos o de medicamentos para determinar la exacta medición de los componentes de un determinado producto.

En la investigación se creó un juego de pesas de alta precisión, que podía, incluso, determinar el peso de un cabello humano. Este desarrollo tecnológico fue certificado por los Laboratorios de Metrología Sigma, reconocidos por el Organismo Nacional de Acreditación de Colombia Onac. Estas pesas servirán para la calibración de cualquier tipo de balanzas, manifestó Juan Carlos Quiroga Soto, Instructor del Centro de Diseño y Metrología de la Regional Distrito Capital.

Para el desarrollo de las pesas, los aprendices e instructores hicieron uso de herramientas informáticas, como el Solid Edge, programa de diseño asistido por computador, para, posteriormente, fabricar el prototipo real (en acero inoxidable).

La construcción de las pesas implicó que los aprendices realizaran varios procesos, mediante el del uso de tornos de Control Numérico Computarizado (CNC) y pesas analíticas de alta precisión, entre otros.

Estas pesas son utilizadas como instrumento o patrón para hacer la calibración de balanzas y básculas en laboratorios clínicos e industrias de los sectores farmacéuticos, de alimentos y de la industria, en general,señaló Orlando Ignacio Morales, instructor del Centro de Diseño y Metrología del SENA.

La fabricación de estas pesas se efectuó en los talleres y laboratorios de metrología de la Entidad, que cuentan con todos los equipos y tecnologías disponibles (tornos, buriles, pastillas de corte rápido, y balanzas analíticas) y que se ciñen a los estándares exigidos en la Norma 17025 (condiciones de longitud y masas para la realización de ensayos y mediciones).

El desarrollo de estas pesas fue posible gracias a que el laboratorio de Metrología del Centro cuenta con todos los recursos técnicos de avanzada, tanto así que es fuente de consulta permanente para estudios metrológicos por diversas compañías del sector, reiteró Morales.

Reiteró el instructor que la investigación realizada tiene varias aplicaciones, como, por ejemplo, para establecer las fórmulas precisas de medicamentos, a fin de proporcionar cantidades exactas a los pacientes, lo cual exige que las balanzas que se utilizan estén debidamente calibradas ( con máxima precisión).

¿Por qué es importante

La metrología en los alimentos es una de las herramientas que permite ofrecer en el mercado la posibilidad de garantizar la inocuidad y la calidad de los productos. Su aporte en materia de medición permite garantizar una entrega de resultados confiables al momento de hacer las pruebas en laboratorios. En los procesos de trazabilidad es mucho más eficiente porque permite perfeccionar el seguimiento que se puede hacer a un alimento, en este caso en una garantía de cumplir con las mediciones exactas que requiera un producto.

La aplicación de la metrología en la industria rompe con la idea de mantenerse en lo estrictamente físico, para dar paso a una medición química que permita identificar elementos como metales, plaguicidas, aplicación de aditivos e ingredientes, entre otros elementos que ayuda a mejorar los procesos.

Esto permitirá ejercer un control más detallado que evite cualquier tipo de contaminación, como en lo plantea el panorama de globalización en el que los nuevos modelos de medidas sanitarias y fitosanitarias hacen que los esquemas de medición, control y vigilancia respondan a unos patrones de consumo cambiantes