Los alimentos del bienestar:la alimentación del siglo XXI

En Europa y en Estados Unidos, cada día más, el consumidor está familiarizado con las nuevas terminologías en el campo de la alimentación. Así, los términos probióticos, prebióticos o fibra dietética ya son de dominio común. Aunque el consumidor, no sepa su fundamento.

Además, está superando la desconfianza hacia los alimentos procesados tras las diversas crisis alimentarias.

A pesar de que los alimentos funcionales son cada día más conocidos y se van introduciendo en el mercado comunitario e internacional, una nueva tendencia en la alimentación ha empezado: los alimentos del “bienestar” (wellness). El uso de este término anglosajón está relacionado con la condición de sentirnos bien, tanto física como mentalmente. Especialmente, cuando ese bienestar es el resultado de una alimentación saludable, la práctica habitual de actividad física y los buenos hábitos.

Estos alimentos no solo aportan nutrientes y compuestos saludables (compuestos bioactivos) sino que, además, proporcionan la sensación de “bienestar”. Bajo este punto de vista, el “bienestar” afectará, durante este siglo, el modo de desarrollar alimentos y las industrias de Europa y los EE.UU, de forma importante.

Incluso ya se están preparando para ello, tanto en su desarrollo y comercialización, como en su reglamentación.

Se estima que el mercado de los alimentos para el “bienestar” quintuplicará, solo en Europa, su facturación en un periodo de 5 años. Las claves que deben tenerse en cuenta para este nuevo mercado son: el envejecimiento de la población, el incremento de la obesidad, la individualización de la nutrición y la elevada proporción de mujeres trabajadoras; la cultura del ocio y el hedonismo, entre otras.

Para entrar en este reto es necesario que la industria agroalimentaria y la comunidad científica unan esfuerzos para comprender las necesidades del consumidor, para orientar la investigación básica y aplicada a la producción de alimentos. Esto para que los alimentos sean adecuados, a un precio justo y a las “dosis” adecuadas, en el lugar idóneo, satisfaciendo con ello tanto el día a día como el largo plazo, ya que estos alimentos mejorarán la calidad de vida, favoreciendo una mayor longevidad, viviendo más tiempo y mejor.

Son varios los pasos conjuntos que los centros de investigación y la industria deberán dar para satisfacer la demanda de alimentos para el “bienestar”. Entre ellos destaca la aplicación de los avances tecnológicos en los distintos puntos del proceso que favorezcan el mantenimiento o mejora de los componentes nutricionales y de los compuestos biactivos.

Que los productos sean “sabrosos”, tanto desde el punto de vista estético, como sensorial y que estén de acuerdo con los patrones dietéticos de la población a la que van dirigidos.

A diferencia de otros, los alimentos del bienestar deben considerarse desde el punto de vista social, ya que implica a todos los actores del sector alimentario. Estos deben cumplir su responsabilidad ante la sociedad informando verazmente las bondades del alimento y apoyados por los medios de comunicación.