Los 7 movimientos de la innovación

La industria alimentaria es, sin duda, uno de los motores de la economía. Innovar en este campo es, pues, fundamental. La innovación no es una simple puesta al día de lo que ya existe, es una filosofía transformadora de las empresas y de sus formas de operar. Innovar no es fácil. Requiere esfuerzo, ingenio, trabajo en equipo y capacidad para desafiar lo convencional. Toda empresa que quiera innovar necesita tener un rumbo, una dirección. No es posible innovar sin una arquitectura conceptual de innovación que facilite hacer las cosas con coherencia. Lo que hace el restaurante catalán El Bulli: servir emociones, investigar constantemente y tener la creatividad como eje del negocio. En segundo lugar, es clave gestionar la innovación a través de un equipo de expertos que lidere el proceso, capitaneado por un director de innovación. Las empresas colombianas Team y Noel, por ejemplo, organizan la innovación de esta forma, impidiendo que la creatividad de la gente se disperse. El tercer movimiento consiste en cambiar todo aquello que nos impide innovar con éxito: burocracia, alejamiento del cliente, excesivas jerarquías… Las empresas más innovadoras, como los supermercados ecológicos Whole Foods, desafían las reglas más básicas de gestión empresarial: escasa jerarquía, dirección por retos, extraordinaria fuerza de los equipos, etc. En cuarto lugar se hace imprescindible leer las tendencias. Es el famoso coolhunting, leer e interpretar lo que sucede fuera de la empresa para, de esa forma, innovar con más garantías de éxito. Coca-Cola ha desarrollado su Plant Bottle(hecha en un 30% de plantas) a partir de una creciente demanda de los consumidores. Y en quinto lugar, la creatividad. Sólo después de interpretar correctamente las tendencias podemos ser creativos con ciertas garantías de éxito. Trabajar creativamente es un reto para muchas empresas, anquilosadas en métodos del pasado. Es importante superar los egos, trabajar con tranquilidad, aplazar los juicios, evitar las autocensuras. Como consultor, he tenido recientemente la oportunidad de trabajar creativamente con Panrico, la empresa española de panes, organizando sesiones de generación de ideas con la participación de diseñadores. Las buenas ideas necesitan concreción. El sexto movimiento, por tanto, es el proyecto. La capacidad de cualquier empresa de convertir las ideas en realidades. Lograr que las cosas se hagan y que se hagan bien. Como la célebre Nespresso, una máquina para hacer café que hace furor en Europa y que es el resultado de más de 30 años de investigaciones y ensayos. O la espectacular política de innovación de Danone (Actimel, Essensis, Danacol…).Finalmente, queremos innovar para obtener un resultado exitoso. No hay innovación sin triunfos. Necesitamos estar seguros de que la inversión en innovación arroja resultados rentables. Como consecuencia, el control y la medición de todo el proceso innovador se hacen imprescindibles.Pero cuidado. Innovar es medir, controlar. Pero sólo podremos hacerlo si, previamente, hemos sido capaces de construir una cultura innovadora, con gente ilusionada, creativa, tolerante al error, colaborativa y dispuesta a equivocarse alguna que otra vez.