El café se reinventa

Nuevos productos con base en la baya de esta aromática bebida han hecho que se amplíe el concepto del commodity,1| convirtiéndolo en un potencial producto de innovación.

Aún quienes no beben café confiesan que el olor de un espresso recién hecho es tentador, un verdadero gusto para los sentidos. Y es que ese líquido ambarino, más o menos oscuro según la concentración de café que prefiera quien lo toma, es para muchos la clave de inicio de la jornada y por qué no decirlo, el combustible para continuar a través del día. No obstante lo anterior, los cafeteros saben que el fruto del café da para mucho más que el consabido tinto y han logrado incorporar al paladar de la gente nuevos sabores y combinaciones de otras latitudes, que le aportan nuevas experiencias a aquellos cuyo paladar añora el sabor del café: espressos, capuccinos, lattes, nevados, etc.Pero allí no se detiene la creatividad. Hay toda una gama de productos de alimentación que se realizan con base en café y además, la cosmética moderna ha encontrado numerosos beneficios en esta maravillosa baya.

Cosmética con café

Se ha descubierto que la baya de café tiene una alta concentración de antioxidantes, en este caso polifenoles, que ayudan a prevenir el daño causado por los radicales libres y estrés oxidativo de la piel. Cuando la baya del café es cosechada aún verde, tiene en su punto más alto la concentración de polifenoles (ácido clorogénico, ácido quínico, ácido ferúlico y proantocianidinas condensadas), los cuales son poderosos antioxidantes que, tras ser convertidos en extracto concentrado, se usan en la producción de cosméticos para el cuidado de la piel.

Lo más interesante es que el ORAC (capacidad de absorción de radicales libres) un índice que mide las capacidades antioxidantes en muestras biológicas, ha demostrado que el extracto de la baya de café, al tener un puntaje en el rango entre 15.000 y 17.500, es mucho más alto que el de otros antioxidantes tradicionalmente usados en cosmética, como el extracto de granada (2.500) o el del té verde (1.200-11.000). Vale la pena probarlo.

“Mecato” y café de sabores.

La zona cafetera del país ha sabido mezclar la tradición de los postres de Colombia con su más representativa exportación: hoy es posible comprar arequipe con café, dulce de café, galletas de café, merengues de café y macadamia, chocolates con café, mermelada de mora y café y otras exquisiteces, para calmar el hambre o endulzar el paladar tras una comida. Otra innovación que es posible conseguir ahora es el café saborizado con diferentes productos, como chocolate (polvo de cacao), avellanas (molidas), polvo de canela, vainilla, anís o clavo o naranja. Más allá, la empresa olombiana CoffeCo Ltda. C.I, comercializa Café Gourmet en cubos saborizados, que incluye la panela como endulzante.

Cada cubo alcanza para una taza de 8 onzas y los sabores que se ofrecen son: Amaretto, Caramelo, Capucchino, Cognac, Avellana, Anisette, Mocha, Vainilla, Natural (Original), Crema Irlandesa, Menta, Maracuyá, Limón, Canela, Coco, Chocolate, Hierbabuena, Gengibre, Cardamomo, Nuez Moscada, Lima y Nata, así como otros que califican de “exóticos”: Acai Berry, Acerola, Amazon Cocoa, Creme Yogurt, Elixir, Espresso, Gelato, Guanábana “Maués” Guaraná, Mascarpone, Passion Fruit y Yerba Mate, entre otros.