DESTINO EXPORTACIóN: PRINCIPALES RUMBOS DE LOS ALIMENTOS COLOMBIANOS


En medio de la desaceleración económica, el comercio exterior colombiano de alimentos busca mantenerse para no perder el terreno ganado. Conozca qué exportamos, a qué países y cuáles son los productos hacia los que muestran una marcada preferencia esos mercados.

Ante el actual panorama internacional, es un hecho que las exportaciones colombianas han retrocedido, según las cifras reveladas por el DANE, éstas disminuyeron 17,4% en febrero comparándolos con el mismo mes de 2008. El factor determinante fue la reducción de las exportaciones a Estados Unidos en un 7,7%, que nos dejó con un déficit en la balanza comercial de US$41,9 millones en el segundo mes de 2009.

De cualquier manera, los ciclos económicos están conformados de procesos de incremento y ralentización y los países que sepan mantenerse en la dinámica exportadora podrán cosechar los frutos una vez que las cosas comiencen a reactivarse. Este debe ser el caso de la industria de alimentos en Colombia, que tiene en sus manos gran parte de la oferta de exportación del país.

Los grandes socios comerciales

Según cálculos de Proexport sobre datos del DANE, el más importante destino de las exportaciones de alimentos colombianos es, de lejos, Venezuela, con US$1.300 millones en 2008, seguida por Estados Unidos con US$412 millones. Hay importantes montos exportados a Alemania y Bélgica con US$274 y 237 millones cada uno y el Reino Unido queda en quinto lugar con US$137 millones.

En las exportaciones de bebidas, lleva la batuta Ecuador, con casi US$26 millones el año pasado, seguida por Venezuela con menos de la mitad, US$10 millones; Estados Unidos, US$7,5 millones; España, US$5,5 millones y Perú US$4,6 millones.

La situación no es fácil, teniendo en cuenta que la economía estadounidense aún no levanta y las relaciones con Venezuela y Ecuador llevan tiempo sin estar en un buen momento. En apariencia, las cifras muestran que en los otros países vecinos, como Perú, Chile y Brasil podrían llevarse más productos alimenticios y bebidas colombianas, al igual que a países de Centroamérica, como Panamá, Guatemala y Costa Rica.

El mercado Europeo tiene amplias posibilidades, pero no es sencillo ingresar en él. Es destacable que ningún país asiático aparece en los primeros lugares, mostrando aparentes oportunidades para explorar, quizá primero como proveedores de insumos y después de alimentos con proceso.

¿Qué tipo de alimentos exportamos

Como es lógico, los registros muestran que los principales renglones están ocupados por el café y el banano, pero también aparecen ya interesantes sumas en los campos de alimentos procesados, tales como confites, chocolates y galletas.

A Venezuela, por ejemplo, se exportan en primer lugar los cortes de carne bovina fresca y congelada por US$548 millones, pero aparecen en un honroso tercer puesto los bombones, caramelos, confites y pastillas. A éstas siguen los granos (fríjoles, porotos, alubias, arvejas) y huevos. Sin embargo, más abajo en la lista aparecen otras sorpresas: galletas dulces, chocolates, preparaciones para sopas, potajes y caldos, pastas y mezclas para productos de panadería o pastelería.

A Ecuador exportamos en primer lugar bombones, caramelos, confites y pastillas por US$14 millones. Esto es un indicio de otros productos que aparecen en el top 10 de ese país, como galletas dulces con edulcorantes y galletas saladas, si bien también se incluyen el café liofilizado, los atunes y el jarabe de glucosa.

Perú por su parte, nos compra en primer lugar azúcares de caña/remolacha, o sacarosa pura por casi US$30 millones. Pero en segundo, tercer y quinto lugar aparecen preparaciones alimenticias, bombones, caramelos, confites y pastillas y finalmente, chicles y gomas de mascar cubiertos de azúcar.

A nuestro segundo socio, Estados Unidos, le exportamos sobre todo banano US$175 millones, extractos de café, café soluble, café sin tostar y en quinto lugar, bombones, caramelos, confites y pastillas. En general, se venden elementos que se utilizan como insumos, por ejemplo: filetes de pescado, aceites de palma, azúcar en bruto y manteca de cacao.

Centroamérica, comenzando por Panamá, nos compra US$4,8 millones en aceite de palma, seguido por el almidón de maíz. En tercer lugar aparecen las papas preparadas y conservadas, y a continuación, los bombones, caramelos, confites y pastillas, junto con los chicles.

Los cinco primeros productos que exportamos a Guatemala son: bombones, caramelos, confites y pastillas (US$1,9 millones), nuez y almendra de palma para sembrar (US$1,8 millones), gelatinas y sus derivados, barquillos, obleas y crustáceos sin congelar.

Volviendo los ojos hacia Europa, quien puntea es Alemania, pues nos compra US$131 millones de aceite de palma en bruto, seguido por bananos, café soluble, uchuvas y maracuyá. En los primeros 10 lugares sólo aparecen las gelatinas y sus derivados como único producto con algún tipo de proceso.

A Bélgica, nuestro segundo socio en el viejo continente, le exportamos mayoritariamente bananos, café soluble, uchuvas, azúcares en bruto de caña/remolacha y camarones congelados. Todo lo que nos compran según los listados no tiene ningún tipo de proceso o modificación industrial antes de ser enviado.

El Reino Unido, en cambio, a pesar de que nos compra en primer lugar aceite de palma en bruto, bananos y café liofilizado, también compra bombones, caramelos, confites y pastillas, las gelatinas y sus derivados, preparaciones y conservas de pescados.

En Asia nuestro socio más importante es Rusia, a quien le exportamos café soluble (US$16,5 millones), pasta de cacao sin desgrasar, azúcar de caña en bruto, manteca de cacao y los siempre bien ponderados bombones, caramelos, confites y pastillas.

Otro socio interesante que tenemos es Japón, quien nos compra también café soluble en primer lugar (US$7,9 millones), extractos y esencias de café, bananos, atunes de aleta amarilla, bilis/glándulas de origen animal usadas en la industria farmacéutica y papas preparadas/conservadas.

En resumen, aún estamos dependiendo demasiado de productos con ningún o mínimo tratamiento industrial, que impiden dar valores agregados que permitan obtener mejores precios por los productos. Por fortuna, el sector de confitería y chocolatería goza de prestigio y preferencia, pues aparece en varios listados en los primeros lugares y se observa también una tendencia favorable con las gelatinas y las papas preparadas y conservadas.

Tímidamente, aparecen en algunas listas las preparaciones para sopas, las salsas, las frutas en conserva, las mezclas de panadería e incluso los quesos. Con seguridad, hay más categorías en las que vale la pena indagar los gustos de otros países para exportar productos procesados a su medida.

Los líderes

Según cálculos de ANALDEX con datos del DANE, la empresa que puntea la lista en las exportaciones de alimentos es, sin duda, la Federación Nacional de Cafeteros y le sigue en importancia la Unión de Bananeros de Urabá. En el top 10, además de las empresas de estos dos tipos de producto, aparecen Acepalma, la Compañía de Azúcares y Mieles, Agropecuaria El Búfalo (carne y derivados), Cadbury Adams, Colombina y Nestlé.

En cuanto a las variaciones 2001-2008 de las exportaciones en alimentos, cálculos de Proexport muestran un incremento sostenido que ha oscilado entre el 3% y el 30%, siendo esta última la cifra de crecimiento obtenida en 2008. En general, una perspectiva excelente, que habla muy bien del trabajo de los productores en el país.

Por otro lado, en bebidas, lidera Pepsi Cola, con US$20 millones, seguida de lejos por Alpina, Bavaria, Quala y la Industria Licorera de Caldas. El análisis de las variaciones aquí no resulta tan halagador, pues una vez pasado el pico 2002- 2005, los crecimientos no han vuelto a ser de 2 dígitos, e incluso el año pasado quedaron en un 3%, aunque esto fue bueno en comparación con 2007, cuando se decreció un 5%.

El reto para la industria es grande, pero las empresas del sector de alimentos han demostrado estar en capacidad de ofrecer alta calidad a los compradores, obteniendo de esa forma preferencia. Corresponde a estos mismos emprendedores encontrar el camino para lograr crecimientos sostenidos, no sólo en productos naturales, sino también en alimentos que conlleven proceso, valor agregado que permita facturar mayores valores y competir en otros renglones. El reto de la industria es consigo misma y no hay tiempo qué perder.