Alimentos al detalle

Cada vez hay más productos en las tiendas en porciones mínimas, diseñados especialmente para satisfacer la demanda creciente de consumidores que compran ”lo del día a día”.

Aunque las ventas de los supermercados continúan siendo fabulosas y sólo en 2006 las de los cinco principales almacenes de cadena superaron los $9 billones de pesos, las tiendas, en silencio, sin promoción y con poca infraestructura, siguen reinando. En Colombia y según cifras de Fenalco, existen más de 450.000 tiendas de barrio, de las cuales se estima que 120.000 se localizan en Bogotá. Por esta razón, la industria ha tomado conciencia de la importancia del canal tradicional (TAT), pues es la base de la economía de alimentos y bebidas, ya que las tiendas representan el 60% de las ventas de productos de consumo masivo en el país.

Las compañías de alimentos se han percatado también del potencial de ventas que representan los productos al detalle comercializados por lo general en pequeños establecimientos, de no más de 50 metros cuadrados, donde acuden decenas de consumidores que sólo alcanzan a comprar lo del día. De acuerdo con el estudio “Importancia del Canal Tradicional en Colombia”, realizado por Edgar Sánchez Rodríguez, catedrático del Diplomado Logística Empresarial Convenio ANDI, Universidad Icesi, el de las tiendas es un canal que mantiene su importancia y participación en el sector de consumo masivo, con muy altas posibilidades de expansión para las compañías proveedoras.

Oferta variada

El abanico en las tiendas de productos que se venden al detalle y en porciones mínimas es amplio: hay sobres con 28 gramos de leche en polvo que apenas alcanzan para una taza, lo mismo que bolsitas con 50 gramos de café, o pastillas de chocolate; frascos con aspecto de cuenta gotas, en los que se vende menos de un cuarto de litro de aceite; paquetes de dos o tres salchichas; sobres de avena, salsas y chocolate en polvo.

“Ya la gente no va al supermercado a comprar el paquete, sino que vienen y compran una pastilla de chocolate o una botella de aceite de la más pequeña”, dice Patricia Flecher, quien despacha en Cooratiendas, establecimiento con aires de supermercado localizado en el barrio La Soledad en Bogotá. Flecher cuenta que tres años atrás no había tanta variedad de productos en presentaciones individuales y en pequeñas porciones como ahora. Los pioneros fueron marcas como chocolate Corona, algunas compañías de aceites, lácteos, sopas y salsas.

Uno de los artículos líderes en ese tipo de presentación individual, sin duda, fue el shampoo y el acondicionador para el pelo, que comenzó a venderse en pequeños sobres. Hoy la mayoría de las marcas populares se compran en este tipo de tamaños. En los últimos tiempos hay productos como la leche en polvo, embutidos y otros lácteos, como la crema de leche y los yogures. La explicación de los expertos sobre esta tendencia que registra el consumo, es sencilla: la gente vive y compra lo del día.

Con Flecher coincide María González, propietaria de una cigarrería en el barrio Palermo. Explica que en general los productos en pequeñas presentaciones tienen mayor demanda. Ambas tenderas reconocen que el comercio al detalle, o al “menudeo” como lo llaman, es el que más ganancias les deja, porque la clientela vuelve por otro sobre de café o de leche al día siguiente. El estudio de Sánchez revela que por visita, el valor de compra en la tienda oscila entre $1.500 y $3.000 y estadísticas de Fenalco indican que el 74% de los clientes visitan la tienda a diario.

Los puntos débiles

Pero así como las tiendas se han vuelto un canal que no se puede destronar con facilidad, también tienen puntos débiles que afectan a toda la cadena. El consultor Sánchez destaca que el de las tiendas es un canal en el que todos sus proveedores compiten por el efectivo que se genera a diario, lo que afecta el tamaño de los pedidos y la efectividad en la entrega. “Se compite, no solo con otros distribuidores, también con mayoristas, existe alta inestabilidad, fluctuación de precios y descuentos, no asociados a ciclos controlados”, dice el investigador. Los tenderos son conscientes que ese tipo de compras, a cuenta gotas, a corto plazo, no está resultando más económico para los consumidores, sino todo lo contrario. Mientras una pastilla de chocolate se comercializa a un promedio de 300 pesos, el paquete de 16 pastillas no sobrepasa los 3.000 pesos en un supermercado.

Sin embargo, la tendera María González reconoce que la tendencia de “menudear” es un buen negocio para las tiendas y también para los proveedores. Es por eso, que cada día aparecen más productos en porciones individuales y en presentaciones pequeñas para ese consumidor del día, tendencia que también está llegando a supermercados y almacenes de cadena del país. Esto demuestra que la venta al detalle es una tendencia irreversible en el mercado.